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ME AMÓ UN «ESCORT»

El día de mi relato comenzaban las vacaciones y me levanté temprano con ganas de tener sexo, la semana anterior había cumplido n18 años (ahora tengo 20) y, aunque no era ningún novato en el sexo desde los 16, me sentía más libre para hacerlo. Soy blancón, de contextura normal, cabello castaño algo largo, me han dicho que soy muy simpático y hasta lindo, soy muy varonil y me gusta ser pasivo.
Después de bañarme y limpiarme como se debe, me puse unos jeans provocativos, bien ajustados, una camiseta, unas zapatillas deportivas y una gorra, salí y me dirigí al supermercado que está a unas cuadras de mi casa para deleitar mi vista con aquel cajero moreno con jeans ajustados, rico bulto y lindo trasero pero que nunca me dio bola, Estaba parado cerca de la caja y de pronto se aparece en la fila para pagar este hermoso hombre de pelo rizado, piel canela con una camiseta que marcaba sus hermosos pechos y brazos, uno jeans sujetos en la cadera resaltando su cintura, un bulto delicioso y sus piernas.
Cuando levanté los ojos para mirarlo me sonrió y me guiñó el ojo, creo que me asusté un poco, salí casi corriendo pero me quedé en la puerta parado en la acera. No se cuanto tiempo paso y oí una hermosa voz que me dice “hola, qué haces”, giro y era él parado a mi lado….
-Hola, nada, paseando-atiné a decir
-Te vi adentro, pensé que te fuiste, qué bueno encontrarte. Vivo cerca de aquí ¿me acompañas y me ayudas con una bolsa?
-Claro-dije pensando que lo que buscaba se hizo
Caminamos conversando y cada vez más me encantaba esa voz y ese modo de hablar colombiano tan subyugante, porque él era de Colombia, hablamos de la ciudad, el clima, me dijo que se llamaba Camilo y yo le dije que me llamaba Arturo y salieron los comentarios “estás muy lindo”, “me gusta cómo te vistes”, etc. Llegamos a un edificio, entramos, subimos a un cuarto piso y entramos a su departamento: dejamos las bolsas y sin aviso me agarró y me besó apretándome contra él sin ninguna resistencia de mi parte, unos besos apasionados y las manos que no paraban de acariciar los cuerpos sobre la ropa.
Me saca la camiseta y sigue besándome, yo hago lo mismo con su camiseta y dejo al descubierto ese cuerpo perfecto no musculoso pero muy marcado. Siento su mano buscar mi bulto y acariciarlo y yo hago lo mismo tocando ese bulto que parecía no caber en el pantalón de tiro bajo que usaba. Empezó a desabrocharme la cintura y me sorprendió poniéndose de cuclillas, bajando mi pantalón y besando mi verga, ya dura, sobre el mini boxer y luego descubriéndola y lamiendo la punta no dejaba de mirarme a los ojos.
Empezó a chuparme la verga (recta, no muy gruesa, 15 cm) de manera tan rica que me hizo soltar unos gemidos, sus manos no paraban de acariciar mis pechos mi espalda, mis nalgas, mis piernas mientras me chupaba y se la metía toda hasta el fondo, mirándome cada rato como disfrutando de mi placer y yo acariciaba su rizado cabello y me agachaba para besar su cabeza y el soltaba mi verga para besarme en la boca. Después de un largo tiempo de placer oral se levanta, me besa y me dice
-Toca que usted me haga lo mismo
Más que rápido me pongo de rodillas y procedo a desabrochar y bajar el pantalón, besar y mordisquear esa verga que parecía salirse de ese provocativo slip, cuando lo baje salió ante mi una verga deliciosa de unos 19 cm, recta y muy proporcionada, lamí la punta saboreando su juguito y empecé a chupársela como siempre me ha gustado hacerlo y, como él lo hizo, mirándolo a los ojos para gozar de su placer.
-Qué rico la chupa bebé, siga así, tráguesela toda
Me animé a tragármela toda, ya lo había hecho otras veces, así que sabía cómo y lo hice con atorada incluida pero él disfrutaba tanto que me besaba en la boca cada rato. Después de chupar y chupar con tanto gusto, me toma del brazo me levanta, me besa y me dice vamos a la cama, subimos nuestros pantalones y me lleva de la mano al dormitorio, Me empuja suavemente a la cama y me quita los zapatos, las medias y de un jalón mis jeans ajustados y los mini boxers; se echa y me pide que haga lo mismo, me costó un poco sacarle el ajustado pantalón, lo logro, me agarra en un beso increíble.
-Hagamos un 69
Echados de costado empezamos a chuparnos las vergas y a acariciarnos sin parar, la verdad yo estaba en las nubes y se notaba que mi bello macho también lo disfrutaba. Después de un buen rato de tan deliciosa chupada, me levanta las piernas y después de besarme y mordisquearme las nalgas empieza a lamer mi culito, lo hacía tan rico que yo no paraba de gemir, lamía mi culito, mis bolas, mi verga y volvía a mi culito. No se cuanto tiempo estaría lamiendo cuando sentí su dedo jugar con mi ano, lamía y frotaba y de pronto siento cómo mete el dedo con tanta suavidad que el placer era enorme, metía y sacaba, lamía y volvía a meter yo estaba en las nubes. Después de un rato de jugar con uno y dos dedos me besa en la boca y me dice
-Bebé quiere ser mío? Está listo?
Yo solo atiné a mover afirmativamente la cabeza. Mientras agarraba mi verga acariciándola se estira y toma unos preservativos y un frasco de lubricante de encima de la mesa de noche, me pone su verga en la boca para una buena chupada y me dice
-Vamos bebé, esto será una chimba
Me da el preservativo para que se lo ponga mientras él abre el lubricante, se lo pone en la verga, me pide que me ponga en 4¡, me da unos lametazos deliciosos en el culo y luego me pone lubricante metiendo algo con el dedo dentro. Se agacha me besa el cuello, me besa y mordisque las orejas y apoya la punta de su verga en mi culo que a esas alturas sólo pedía ser usado. Va metiendo suavemente y poco a poco, no puedo evitar gemir, se agacha para besarme cuello y espalda y sigue metiendo, unos gemidos ya de placer hasta que está todo dentro; se agacha y sin mover su cadera me besa en el cuello, me vuelca la cara para buscar mi boca mientras yo sentía que ya estaba acostumbrado a tenerlo dentro de mí.
-Ya soy tuyo papi, le digo como un susurro
-Si bebé y yo soy feliz
Empieza a moverse y empieza el bombeo delicioso con calma produciendo y sintiendo placer, cada entrada era más rica; poco a poco fui echándome en la cama y él se echa sobre mi y mientras me penetra sus movimientos frotan su cuerpo con el mío y sus besos y lamidas no paran llevándome a un inmenso placer en mi pose favorita. Después me vuelca y con mis piernas en sus hombros me penetra y me masturba mientras nos miramos disfrutando nuestro placer. Me eché de costado y el me penetró abrazándome y masturbándome y pude ver mi placer y el de él en un espejo de la pared. No se cuanto tiempo estuvimos hasta que con tan deliciosa penetrada y la masturbación acabé en su mano, la llevo a mi boca y nos besamos y luego me pregunta dónde quisiera que él acabe
-En mi boca papi
Saca su verga, se quita el preservativo me la da a chupar y luego se masturba y al poco rato me llena la boca y la cara de su leche, cuando termina me lame y me besa y ambos saboreamos su leche.
Nos echamos abrazados, algo agotados y yo no dejaba de besarle el pecho, la boca, el cuello; cuando le quise agarrar su verga me apartó la mano y me dijo
-Bebé, no es que no quiera seguir haciéndolo con usted, me encanta pero no puedo
Me llamo la atención y me explicó que él era un escort, que viajaba cobrando por sexo, que debía controlar sus fuerzas porque atendía desde las 2 de la tarde hasta media noche. Me contó que había estado casi dos semanas en mi ciudad, que le iba muy bien y que esta era su última semana antes de irse a otro país-
-Me gusta usted mucho bebé y quiero hacer el amor todos los días si usted quiere, se viene temprano cada día y yo le doy el amor que se merece y me doy el placer que solo con usted puedo gozar ¿quiere?
-Si quiero papi
Me dio un delicioso beso, nos vestimos y me fui a casa. Si puedo y les interesa les contaría en otros relatos esa maravillosa semana, incluido un domingo full para mi porque ese domingo él, mi papi escort colombiano, no trabajó para estar conmigo.

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