Mi amigo hetero - relatos gay

EL MAESTRO RURAL

Me cambié de ciudad al campo, para hacer clases. El pueblito en que iniciaba mi nueva vida está entre las montañas de difícil acceso, la verdad es que cuando decidí cambiar de vida, dejar la ciudad a mis 50 años, pensé todo en términos románticos, una vida tranquila, la suave lluvia de invierno, el río entre los árboles, en fin. Pero no era tan así, la vida de campo es difícil, complicada, la escuela donde debía dar clases estaba casi en medio de la nada, el bus me dejaba a la entrada de un camino de tierra y debía caminar casi por 30 minutos para llegar hasta una escuelita que se caía a pedazos y unas cuantas casas, pensé que no iba a tener ningún alumno, no se veía ningún niño por los alrededores. Me recibió el director un hombre de campo, me enseñó la escuela, no había mucho que ver, y luego en la sala de profesores donde conocí al resto de los colegas, 4 en total más yo, tomamos café y esperamos, yo miraba el reloj pronto serían las 8 de la mañana y no se veía asomar ningún alumno. Como a las 8:35 comenzaron a aparecer los alumnos, tenía una razón de ser, porque vi carretas y caballos bajando de los cerros con los niños y comprendí que debían cruzar el cerro y tal vez de mucho más lejos para llegar al colegio.
El primer mes fue de aprendizaje y cansancio, pero me gustaba la experiencia. Tuve mi primera reunión de apoderados. Llegaron las mamás, afuera fumando esperaban los hombres cuidando los caballos y conversando entre ellos, el director me dijo que hiciera corta la reunión teniendo en cuenta que debían volver a cruzar el cerro hacia sus casa y yo también debía tomar el último bus hacia la casa que estaba arrendando por mientras encontraba algo definitivo.
Cuando se fueron yendo una señora me dijo si quería que me llevaran hasta el cruce del camino por donde iba el bus, luego ellos tomaban otra ruta, acepté y me instalé atrás con el niño alumno del curso al que le hacía clases. Eran de pocas palabras, pero el hombre de nombre Tomás papá del niño me comentó algunas cosas, aproveché para mirarlo y era bien guapo. Así fue pasando el tiempo y la siguiente reunión, vino sólo Tomás porque la mamá estaba un poco enferma nada grave, pero prefirió quedarse en casa y que su marido se enterara de cómo le estaba yendo al hijo, después de la reunión se ofreció a llevarme y en el camino le dije que si iba algún día al pueblo lo invitaba a un café en mi casa, agregué que obviamente con su esposa, él no dijo nada.
Un día sábado me encontraba en la plaza del pueblo tomando un helado y haciendo nada más que mirar las pocas gentes que andaban por ahí y pasar la tarde, estaba en eso cuando siento que me dicen.- profesor cómo está .- miré al costado y era Tomás, andaba con su hijo comprando algunas cosas en el pueblo para luego irse a su casa en los cerros. Lo invité a mi casa, insistí en ello hasta que aceptó. El niño se entretuvo mirando tv mientras nosotros tomábamos café y charlábamos en un sillón, me contó que siempre había vivido ahí, ahí había conocido a su mujer y se había casado, lo miré directamente a los ojos, él bajó la mirada, sin rodeos le dije que era muy simpático y agradable, él se sonrío, era mi oportunidad, le dije si quería conocer el resto de la casa, sin esperar respuesta me levanté y me encaminé por el pasillo, el niño ni se dio cuenta, estaba absorto en la tv. Le mostré la pequeña habitación de invitados, y luego la mía, cerré la puerta cuando estuvimos dentro, me acerqué, sin esperar respuesta acerqué mis labios a los suyos y lo besé, por un instante pensé que me iba a golpear y saldría de la casa con su hijo, pensé mi estadía en este lugar está acabada, pero él permaneció en silencio, volví a besarlo, esta vez su labios se abrieron y nos besamos apasionadamente, él me dijo que nunca había hecho algo así, que su hijo podría entrar, pero lo volví a besar y noté su bulto completamente erecto, comencé a acariciarlo por sobre el pantalón, luego bajé el cierre y dejé salir su hermoso pene duro y chorreando líquido preseminal, él jadeaba y temblaba, no sabía muy bien que hacer, pero el deseo lo tenía ahí besandome con pasión, sin pausa me arrodillé y metí su miembro en mi boca, me cabía todo hasta chocar sus testículos con mi cara, los chupé, él respiraba con dificultad, temblaba y en un corto tiempo se corrió en mi boca, me llenó de semen que me tragué con ansias.
Pasó una semana y una tarde mientras caminaba desde el colegio hasta donde se detenía el bus, entre los árboles apareció Tomás en su caballo, nos saludamos y me tendió la mano para montar el caballo, lo hice y nos metimos galopando entre los árboles, galopamos por un rato hasta llegar a un bosque tupido, enfiló por el sendero y llegamos hasta un río, allí nos desmontamos, él caminó delante de mí por entre los árboles y se tendió sobre un lecho de pasto, yo me coloqué a su lado y empezamos a besarnos, a quitarnos las ropas, quedamos totalmente desnudos, él estaba ansioso por penetrarme se lo permití porque yo también deseaba tenerlo dentro mío. Me llenó con su verga , gemía y le pedía más, él me decía que era muy rico.

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