relatos gay

En un bar Gay

Fue una noche de lo más caliente y excitante que pudo haberme pasado después de una agotadora jornada de trabajo.

Yo vivo en la capital de Honduras, Tegucigalpa y por cuestiones de trabajo, tuve que moverme hace algunos días a San Pedro Sula, que es una ciudad grande, cerca de la costa atlántica y muy popular por lo amistoso de su gente y el «espíritu caliente» que se vive en la misma.

Pues bien, estando en San Pedro, termine temprano la reunión de trabajo que teníamos con algunas organizaciones y luego mi fui a un restaurante veladamente «gay» que hay en el centro de la ciudad,

a tomar algunas cervezas. Estando allí, pude admirar varios tipos que llegan a encuentros «gays»,

tomar unas cervezas juntos y planificar donde «pasar» el resto de la noche.

En eso miré llegar a un tipo muy atractivo, que luego supe que se llama Germán.

Era alto, trigueño, con un calor canela, muy apetecible, con una buena presentación, tanto en su físico como en su rostro.

Más o menos 25 años.

El se sentó en frente de mi mesa y yo estaba muy «caliente» con su presencia y comencé un juego de seducción.

Cada vez que nuestras miradas se encontraban, yo hacia un gesto de «chupar’ o sobar con mis labios la botella de cerveza con un movimiento de sube y baja, como que se lo hiciera a su pene.

También le miraba descaradamente su pantalón, en donde estaba su «ricura». Todo esto lo estaba interesando a él, ya que yo notaba como su «verga» se iba parando y resaltándose en su pantalón.

En una de esa, el fue al baño y me hizo un gesto con su mano de que lo siguiera y para calentarme más, se toco su verga, ya bien parada, que bien se le remarcaba, curvándose al lado derecho o de su pantalón.

Se le miraba como un rollo de monedas, bastante gruesas y como de unos 15 centímetros de largo. ¡ Muy excitante!.

Como era que no lo iba a seguir!!. El área de baño, consta de 2 urinarios a la par y un servicio sanitario, el cual tiene una puerta, el cual lo hace privado e ideal para muchas cosas.

El se colocó en un urinario y yo en el otro. Y lo que vi fue fantástico!.

Estaba al lado de un desconocido, muy atractivo, sin intercambiar una palabra y orinando a su lado y lo mejor de todo,

el estaba sobándose una cosota gruesa, como de unos 4-5 centímetros de gruesa en la base y de unas 16 cms de larga y eso que no estaba completamente «parada» (erecta).

Tenia una forma extraña, ya que la punta era delgada y de allí se engrosaba proporcionalmente hasta la base. Guauuuuu!!.

Se miraba fabuloso!. No aguante la tentación y le dije que desde que le vi llegar, me había llamado la atención y le pregunté si podía por lo menos tocársela.

El me dijo que era yo quién lo tenía así y que le buscará solución. Yo ni corto ni perezoso, me dediqué a arreglarle el «problema».

Empecé a tocarle «la puntita» , deslizando mis dedos suavemente, de arriba hacia abajo repetidas veces, luego, me armé de valor, para en ese lugar, acercar mi boca y empezar a succionarle la mitad de su «golosina».

El parece que esperaba esto, ya que apenas comencé a hacerlo,

soltó un quejido de placer y me dijo, que lo se lo siguiera haciendo, que lo sabia hacer muy bien y que pronto llegaría al máximo de su erección,

para luego «probar» a ser otra cosa.

Yo, el, aquí, haciendo esto y esperando hacer otra cosa, mas placentera!. Recién empezaba la noche y todo estaba perfecto!.

Me atreví a seguir allí, sabiendo que habían pocos clientes ha esa hora. Después de algunos minutos, el me dijo que fuéramos al servicio que tiene puerta, ya que estaríamos más en privado, por si venia alguien.

Yo le seguí como manso corderito, ya que estaba «cachondo» de todo lo que estaba pasando y prometía mejorar! Cerramos la puerta y el se bajo los pantalones hasta las rodillas y se desabrochó la camisa.

Dejo ver un cuerpo muy velludo, con un pecho en que se formaba perfectamente una cruz de pelo, en donde la base terminaba en un perfecto triángulo negro,

formado por unos vellos negros, muy rizados y con un excitante olor a «macho», con mezcla suave de sudor y talco, Que rico!!.

Tenía unas piernas con músculos muy marcados y duros, todos llenos de vellos hasta las pantorrillas.

Seguí mamando su verga, que ya tenia unos 18 cms de largo y un grosor como pocos había visto en mi sexual vida. Me dijo que lo estaba haciendo muy rico y era la mejor mamada que había recibido y superior a la de cualquier mujer,

pero que el quería «metérmela» para que realmente disfrutará de su hombría. Yo acepte «la indecente» propuesta (como que no!).

El me desabrocho el pantalón y me lo bajó suavemente, luego se agachó y me besó mis nalgas, encima del bóxer que yo tenia puesto.

Fue algo indescriptible la sensación que me hizo sentir, luego procedió a mordisqueármelas levemente y con sus manos , me pellizcaba mis tetitas (pezones),

luego se ensalivo uno de sus dedos y me empezó a masajear alrededor de mi ano e introducirlo poco a poco, preparándolo para lo que venia.

Luego introdujo dos dedos simultáneos y a mayor profundidad.

Los músculos de mi ano se relajaban, pasando de ser una cueva sin salida a un agujero de unos 3 cms de apertura,

eso me imagino, por el grosor de sus dos dedos lubricando mi entrada.

Una vez terminado este juego de «inducción», procedí a ponerme como torito alzado, manteniéndome de pie y poniendo mis manos encima del tanque de agua..

Yo me puse saliva en mi agujero dilatado y el se lubrico con la misma sustancia, su «misil», el cual estaba en su máximo tamaño.

El me dijo que lo haría suave y yo asistí, con un poco de temor, pero mayor grado de lujuria. Y así lo hizo y en realidad, le fue fácil el comienzo,

ya que la punta de su verga, era de apenas 2 cms y yo casi ni sentí la entrada, sin embargo a medida de que el hacia movimientos más profundos y de mayor duración,

el dolor se acrecentaba. Pero al mismo tiempo, el placer.

Como mencioné al principio, la forma de su pene es triangular y eso duele mucho, cuando te mete hasta los huevos.

A los pocos minutos, ya ambos habíamos agarrado el ritmo, el dolor ya desaparecido, dio lugar a sentir un placer extremo y un cambio de posición,

pasando Germán a sentarse en el servicio y yo ponerme encima de él.

Así seguimos unos minutos más hasta que ambos estábamos satisfechos y fatigados. Ya en los jadeos finales, el me dijo que quería «acabar» o eyacular dentro de mi y era lo menos que podía hacer por esa «hora de locura».

De repente sentí los «lechazos» que mi rico penetrador arrojaba dentro de mi interior y seguido, las pulsaciones de su pene, cuando se esta retrayendo.

Una sensación que recomiendo que sientan. En el transcurso de la media hora que tuvimos en el servicio, nadie llego a tocar la puerta.

Varios llegaron a usar los urinarios y el sentir los cierres de los pantalones abrirse y oír el chorro, procedentes de anónimas vergas hondureñas,

lograron que mi éxtasis llegara al clímax y con todo esto, mi eyaculación no se hizo esperar y lo termine haciendo encima de Germán.

Lo bueno es que no manche sus ropas, ni el las mías, por lo tanto nadie sospecharían de lo que hicimos.

Al final, le di un beso apasionado a el y a su gran verga, que aun flácida, tenia un tamaño considerable.

Nos despedimos. Luego fuimos a tomarnos unas cervezas, intercambiamos números de teléfonos y nos despedimos con un hasta luego.

Rica experiencia. Luego de esto, procedí a irme al hotel con la idea de darme un relajante baño y descansar. Sin embargo.

Lo haría solo a medias, ya que el portero del hotel, fue muy amable conmigo y creo que ya sospechaba algo de mí,

ya que en otras veces he llegado con algunos «compañeros de parranda» y me imagino que habrá escuchado lo que hacemos adentro.

Pues bien, el portero, que su nombre es Marlon, me dijo que era raro que yo llegara sólo y tan temprano,

yo le dije que era porque estaba algo cansado.

El me dijo, que luego podía ayudarme a relajar y que en cualquier cosa que deseara, el estaba disponible… Y en realidad, lo estaba.

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