Aún en el quinto año de la escuela, con 11 años de edad, decidí estudiar letras en la universidad y cómo siempre fue muy romántico, imaginaba encontrar en la facultad un chico romántico y estudioso, que juntos seríamos felices. Mi sueño de niñez, de estudiar letras, se hizo verdad, pero no encontré el amor que tanto esperaba, no como esperaba, sino de otra manera…

Cuando estaba en el último año de facultad conocí, en la parada de autobús, a un chico muy guapo, de sonrisa bella y muy atento conmigo. Hablamos mucho en el autobús y descubrimos que éramos vecinos. Yo vivía con mis padres en un piso al lado de su casa, pero solamente en la facultad es que nos conocemos. Dios escribe de manera muy increíble, y así empezamos a ir juntos al curso. Yo estudiaba en último año de letras y él estudiaba el primer año de publicidad y propaganda. Nosotros teníamos la misma edad.

Como yo tenía más facilidad con los estudios, empecé a encontrarlo todas las tardes para estudiar y ver películas juntos. Por la primera vez tuve la oportunidad de conocer bien a otro gay y fue me enamorando de él. Todas las señales del conmigo demostraban amor, cuidado, cariño, afecto y con el tiempo la confianza entre nosotros aumento.

Un día, al llegar de la facultad, él me contó que tenía un gran amor, pero ese amor se había terminado por traición. Él lloro mucho en mi pecho contando eso, y yo lloré también, pero porque me preguntaba: ¿por que él no ve que yo lo amo? ¿por qué no yo y sino otro chico? Y decidí abrir mi corazón, pero el miedo de ser rechazo fue mayor y no le conté lo que sentía.

El tiempo pasó y continuamos a ver películas todas las tardes e ir juntos a la facultad. Un día, después de ver películas románticas gays, tumbado en su pecho, yo le pedí un beso, pero él dice que no, y que yo había confundido las cosas, que éramos solamente amigos. Y salió corriendo de mi casa. Pero, pasados diez minutos, él me telefoneó y marcó la hora de irnos juntos a la facultad. Al acercarme a él, pasó la mano sobre mis hombros, sin se importar con las personas, los vecinos en la calle, fuimos juntos al parada de autobús. Cuando yo estaba a su lado, no había nadie, solamente nosotros. Sentamos al lado uno del otro en el autobús, él me miro en los ojos y pregunto: “¿Cómo será cuándo yo o vos conozcamos a alguien? ¿Cómo haremos para estarnos juntos?” Yo dije: “No quedaremos juntos, pues tengo poco tiempo libre y el tiempo que tuviera pasaré con mi novio y no con vos”. Dice eso con la intención de llamarle la atención para la necesidad de quedarnos juntos y no de conocer a alguien. Pero no surtió efecto, él se viro para la ventana y se quedó vendo la calle. Yo me quedé muy triste.

Él tiempo pasó, y un día él no fue conmigo al parada de autobús, así como también no lo encontré en el. Al llegar a la facultad, le vi besando a otro chico en el patio. Me controlé para no llorar. Pero me ferió mucho y como duele ver a quién amamos besando otro. En ese día, llamé él para conversar y pregunté: “¿Por qué no yo? Que te conozco de verdad, que oigo tus problemas, que me importo contigo? ¿Por qué ese chico desconocido y que no te ama de verdad? ¿Que no se importa contigo?” Él solamente dice: No hay nada entre tú y yo, somos solamente amigos, pare con eso.

En ese día no pude estudiar, volví a mi casa llorando y me quedé fumando en la ventana del piso mirando su casa. Con la esperanza de verlo en la ventana de su habitación o oír el teléfono tocando y ser él. Pero él no apareció, así como también no teléfono para mí. Decidí telefonear, pero por primera vez, él no acepto el telefonema. Y me quedé desesperado.

Nos alejamos desde entonces y descubrí que él salía con cualquier uno. Yo amaba sólo y él me engañaba. Cuando somos gays solteros somos muy carentes de afecto y a veces cometemos errores por amar la persona errada. Aprendí que tengo que me amar primero, antes de amar a alguien.

Decidí entonces levantar mi cabeza, sacar el polvo y dar la vuelta por cima. Me puse guapo y fue a una boite gay con una amiga. Eso después de un mes sufriendo pensando en él. Llegando allá, vi un chico como los que me gustan: masculino, sin afectación y muy guapo. Me acerque a él. Me quedé mirando un poco y él pidió a mi amiga para presentarme a él. Lo hice, entonces él me pidió mi número de teléfono, lo que dé prontamente.

Yo pensaba solamente en olvidar mi amor no correspondido pero, como dice en alguna parte de ese texto “Dios escribe de manera muy increíble”. Ese chico me conquistó profundamente y con solamente seis meses novio él me pidió para irnos a vivir juntos. Yo acepté y somos compañeros hace un año y seis meses. Yo tuve noticias de mi amor de la facultad, continúa como antes: con todo el mundo. Y eso me hace triste, pues quería verlo bien.


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