Empecé jugando y terminé de puto II - citasgay.org

Empecé jugando y terminé de puto II

La vuelta a casa resulto algo penosa, mi madre llegaba llena de paquetes que mi hermano y yo cargamos.

En el terreno que hay delante de la casa algunos caballos andaban sueltos, en un principio pensé que mamá podría el grito en el cielo, pero hizo como si no se enterara.

Al entrar en el zaguán se notaba el frescor de la sombra y de las plantas dispuestas en las paredes en sus tiestos, nuestras voces debieron despertar a Alfredo, que sin camisa y con el peludo torso al aire salía de la salita donde se escuchaba una radio.

-Ya llegaste amor! Abrió los brazos y mamá se quedó mirándole.

-Así andas, tenías que haber ido a la parada, ves lo cargados que venimos?

-Pero amor solo cumplía tus órdenes, me dijiste que cuide la casa y eso hacía.

-Sí, y con los caballos sueltos, así no hay quien pueda contigo.

-Venga, no te enfades mi amor, sabes lo que te extrañé yo aquí solo? Se adelantó y le sujetó de la cintura dándole un beso en la boca.

-Eres un mañoso, algún día me cansaré. A la vez que hablaba mamá ya se colgaba de su cuello, dejo caer su bolso al suelo y se enredaron en un beso memorable, sin importar que sus hijos estuviéramos allí delante de ellos.

Alfredo enseguida llevó las manos a sus nalgas y la alzó, llevándose con él la falda de mamá para arriba y enseñándonos así el inicio de sus bragas. Sin interrumpir el beso se apañó para abrir la puerta del pasillo y encaminarse con ella en sus brazos hacia su habitación.

Lu y yo nos miramos, ya nos tenían acostumbrados a esa manera de llevarse, donde podía haber gritos de enfado y al rato escenas de desbordante pasión, bastaron unos segundos para escuchar sus risas y los hondos gemidos que nos llegaban de su habitación amortiguados.

Por un lado mamá no soportaba la vagancia y desidia de su novio, pero tampoco podía prescindir del viril y sensual hombre que la trastornaba cuando él quería, entonces ella se convertía en la amable mujercita sedienta de amor y sexo que tan bien le brindaba el semental Alfredo.

En fin, todo ello se agravaba por la sospecha que ella tenía, pienso que sin motivos, de que su novio perseguía con intenciones deshonestas a su hijo, o sea a mi. Era cierto que a veces me gastaba bromas, y que aprovechaba cuando podía para tocarme el culo o darme una nalgada, aunque creo que siempre era por molestarme y hacerme rabiar.

Dejamos los paquetes en el zaguán, Lu cogió su maleta y se encaminó a la habitación que compartíamos seguido de mi.

-Siempre están igual, no se como le aguanta. Suelta de repente Lu.

-No es mal hombre. Me mira y noto rabia en sus ojos.

-Tu siempre igual, para ti todos son buenos, es un aprovechado que vive gratis de mamá, no te das cuenta?, come y bebe sin ganarlo y además tiene una hembra siempre lista para él.

-No hables así de mamá, no es justo. Le dije con timidez.

-Y por qué no si es la verdad?, todo el pueblo comenta que es una mujer fácil, no se con cuántos hombres ha estado, hasta tu y yo somos de diferentes padres.

Deseaba calmar la situación, ya que cada segundo lo veía más enfadado, y para colmo se escuchaban los ruidos de como Alfredo se cogía a mamá en su habitación, los gritos de mamá entregada y los sonoros gruñidos de su semental.

Pero bueno, eso para nosotros no era nuevo, decidí hablar de su viaje y su estancia con su padre para distraerle.

-Cómo te lo has pasado?, cuéntame.

-A veces me gustaría que mi padre me llevara a vivir con él, abandonar este pueblo.

-No se está tan mal, aquí tenemos nuestros amigos. Lucio abrió su maleta y comenzó a sacar sus ropas que, cuidadosamente, iba colocando en su parte del armario.

-No hay comparación, donde este la ciudad para que se necesita un pueblo? Se interrumpió y vino hacia mi con algo que había sacado entre su ropa.

-Mira lo que te he comprado, no sabía que traerte. Me entregó un paquetito que al abrirlo puede ver una pequeña navaja.

-Oh Lu! Muchas gracias. Me levanté para abrazarme a su cintura, él me revolvió el cabello y se echó a reír.

-Jajaja. No es para tanto ni para que te emociones, mira también te puedes quedar está armónica que me compró mi padre.

-No, pues es tuya Lu.

-Quiero que tu la tengas, seguro que la harás más caso que yo.

Me quedé con los los dos regalos en las manos y Lucio continuó ordenando su ropa. Sentía una enorme pena, envidia de que mi hermano pudiera ver a su padre algunas veces al año, yo aún no conocía al mío ni sabía nada de él o si vivía.

Lucio se debió dar cuenta y volvió otra vez, pero ahora se sentó en la cama a mi lado.

-Venga Sebita, no te vas a poner triste ahora que he vuelto. Pasó un brazo por mis hombros y me llevó a su pecho.

-Perdóname Lu. Se separó de mi y elevó las cejas en muda interrogación.

-Tengo envidia de ti, de que tu padre te quiera, me peguntó si el mío vivirá, o donde viva, saber algo de él.

-Pregúntale a mamá, ella tiene que saber… Pero tampoco te preocupes tanto, para la próxima vez podrás venir conmigo, se lo pediré a mi padre y seguro que dirá que sí.

Como una hora después mi hermano había acabo de ordenar con detalle toda la ropa de su maleta, a mi madre la escuchábamos andar por la casa y de repente nos dio un grito para que fuéramos a cenar.

Tanto mi madre como Alfredo parecían haberse reconciliado y él la ayudaba a ordenar la mesa en el patio trasero de la casa.

Cenamos en tranquilidad, mi madre le dijo a Lu que mañana tenía ir a la tienda para ayudar a Rogelio, quería que limpiaran el piso que hay encima de la tienda donde vivieron sus padres, lo quería tener preparado para que lo usaran mis tíos cuando vinieran a las fiestas del pueblo.

Lucio se puso a protestar pidiendo que yo fuera también a ayudar, mi madre le dijo que si que iría, pero después de llevarle un paquete a su tío Ernesto que le había entregado su prima.

Mi corazón comenzó a latir algo acelerado, cabía la posibilidad de que me encontrara con mi primo Paco, y si que deseaba volver a estar con él si me lo pedía.

Nos fuimos temprano a la cama ya que al día siguiente deberíamos madrugar, al menos mi madre y Lucio tendrían que hacerlo para subir a la tienda a trabajar.

Me desnudé y me puse la camisola que usaba para dormir, desde mi cama observaba a Lucio como se iba quitando su ropa, admiraba mucho a Lu, y a pesar de que a veces nos peleábamos por tonterías yo le quería más a nadie, quizá porque los únicos que me habían demostrado quererme eran él y mi abuelo, pero este ya había muerto y solo me quedaba Lu.

Era un poco más alto que Paco, delgado pero con brazos fuertes, espalda ancha, el pelo castaño claro y ojos de color miel que siempre le brillaban y más cuando sonreía, se parecía muy poco a mamá, supongo que se parecería a su padre al que yo no recordaba haber visto.

Se quedó igual que yo desnudo, mientras se metía su camisola de dormir veía bailar su pene junto con sus huevos, y aunque era mi hermano me sentí excitar y como mi pene más pequeño se me ponía tieso.

Después de darme las buenas noches se tumbó en su cama sin cubrirse, hacía calor a pesar de las anchas paredes de piedra de la casa, la ventana estaba un poco alta y desde mi posición podía contemplar las innumerables estrellas que ya llenaban el cielo.

De repente me dieron ganas de estar cerca de Lu, me levanté de la cama y fui a la de él que estaba en el otro extremo de la habitación, usábamos un solo cuarto para los dos pero era enorme, siempre nos ha gustado estar juntos aun riñendo o peleados.

-Puedo dormir contigo Lu. Estaba de costado mirando hacia la pared y se dio la vuelta.

-Vamos a pasar calor, mejor que no, veté a la cama y duerme.

-Por favor Lu, te juro que no voy a moverme y si hace mucho calor me cambio.

-Qué no, mejor cada uno en su cama.

-Porfa, porfa Lu, tengo miedo…

-Jajaja… Tienes miedo? Jajaja. Bueno venga pero si te mueves o hace mucho calor te cambias.

No hizo falta más permiso, me tiré a en la cama a su lado y me estiré la camisola que se me había subido dejando mis nalgas al aire.

-Eres el mejor hermano.

-Jajaja, vale pero no me toques.

-Oye Lu, tu crees que vendrá el tío Genaro a las fiestas.

-Por qué lo dices jajaja, parece que tienes ganas de hablar.

-El año pasado no vino, solo lo hicieron la tía y los primos.

-Ha pasado un año, creo que ya se vuelven a hablar normales, mamá le está pagando puntualmente, no creo que falte este año.

-Te acuerdas la tunda que me pegó por tu culpa.

-Oye, no fue mi culpa la piedra la tiraste tu.

-Sí, pero tu me provocaste, me tiraste al suelo y yo solo me defendía.

-Te defendías tirando piedras? jajaja. Rompiste el cristal más grande de la casa, a la abuela la costó un disgusto.

-Harto lo pagué, no creo que un cristal roto merezca aquel castigo.

-Estabas muy lindo cuando te bajó el pantalón y te dejó desnudo jajaja.

-No te rías Lu, aún siento vergüenza, además de que tu le ayudaste, me sujetabas mientras cogía las varas del avellano.

-Lo siento Sebita, no sabía que te iba a castigar tanto.

-Menos mal que mamá lo detuvo, cuando ya me tenía con culo al rojo vivo de los varazos que me daba.

-Te defendías como un torito y casi no lloraste, creo que por eso te seguía pegando.

-Estuve más de una semana tumbado boca abajo sin poder sentarme.

-Jajaja, te libraste de la escuela, no te quejes.

-Los tíos a mi nunca me han querido, no me tratan como a ti, me miran mal, como a un bicho.

Lu volvió la cabeza y adiviné que me miraba aunque no podía verle los ojos, solo sentía su aliento en mi cara.

-Levanta la cabeza. Hice lo que me pedía y metió su brazo derecho debajo de mi cuello como si fuera mi almohada, el ligero olor de su sobaco me llegaba, también los pelos de su axila me hacían cosquillas en la nariz.

Levanté mi mano y cogí la suya haciendo que me abrazara.

-Te quiero mucho Lu, por favor no te vayas nunca.

No tuve contestación y lentamente comencé a caer en el sueño.
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Me despertó el grito de Alfredo.

-No te vas a levantar!? La habitación estaba bañada en luz, tenía que ser ya tarde.

-Y Lucio?

-Tu madre y Lucio salieron hace ya rato a la tienda. Venga levanta que yo también tengo que ir a mi trabajo.

Pero Alfredo permanecía allí de pie mirándome, entonces me di cuenta que al dormir la camisola se me había arremangado hasta el vientre y dejaba ver mis nalgas y mi pene, la estiré para taparme.

-No hace falta que te tapes, ya te he visto cientos de veces desnudo. Y qué haces en la cama de Lucio, otra noche que has tenido miedo? Jajaja. Tampoco a mi me importaría si fuera él. Entonces, sin dejarme hablar, se dio la vuelta y salió diciendo.

-Bueno, yo me voy, cierra la casa cuando te vayas y recuerda el encargo para el tío de tu madre. Al darse la vuelta pude ver como se acomodaba el bulto de su entrepierna, cosa que no me pareció raro, dado que Alfredo casi siempre andaba alzado y deseoso de hembra.

En media hora había tomado el desayuno, me había lavado, cogido la bolsa que tenía que llevar donde don Ernesto, y cerrando la puerta dejé la llave bajo la piedra que teníamos acordado.

Emprendí la subida a la plaza, antes de llegar me encontré a Gaby mi amigo, iba a la tienda de mi madre para hacer unos recados que le había encargado la suya y luego iría a la cochera donde le esperaban los demás, me dijo para quedar pero le respondí que no iba a poder ser ya que tenía que llevar el encargo y luego ayudar a Lucio y Roge a limpiar la casa de mis abuelos.

Nos despedimos con choque de manos, cuando llegué al ayuntamiento había un grupo de mayores sentados en bancos y mirando como dos operarios colocaban una nueva baranda de hierro en el balcón donde colocan las banderas.

En la parte alta de la escalera estaba el herrero, un negro de casi dos metros vestido con un mameluco (buzo), con la parte superior suelta, sujeto a la cintura por un ancho cinturón de cuero. Se veía impresionante, su piel relucía brillante por el sudor que le corría en regueros hasta llegar a la parte donde terminaba el mameluco, allí quedaba empapando la tela mostrando una gran mancha. Abajo el otro operario le alcanzaba un balde con masa de cemento, iba vestido de la misma manera que el mayor, nuestras miradas se cruzaron y esbozó una gran sonrisa enseñando sus dientes grandes y blancos, sin poderlo evitar le respondí con otra sonrisa de mi parte, seguí allí viendo los últimos retoques que afianzaban el barandado a la pared.

Cuando dieron por concluido el trabajo el mayor se puso a recoger las herramientas, se limpió el sudor de la cara y uno de los mayores que miraban le ofreció un botijo con agua.

El amigo de Paco, que de él se trataba el segundo operario, se acercó donde yo estaba, todos los demás estaban entretenidos, hacían comentarios con el herrero de lo bien que había quedado el nuevo barandado y que era más bonito que el anterior.

-Hola Seba, has venido a verme trabajar? Estaba todo sudado y se pasaba un pañuelo por el cuello y el pecho, me fijé lo pronunciada que tenía la nuez de adán haciéndole verse muy varonil, el negro mayor le pasó el botijo, con una sola mano, como si no pesara lo empinó, y a la vez que bebía dejaba caer algo de agua por su cara y le resbalaba por el pecho. Me pareció una imagen muy erótica. Después de quedar satisfecho volvió a dirigirse a mi.

-Por si no lo sabes me llamo Ismael, Isma para ti y para mis amigos. Y a donde te diriges tan temprano?

-Ya se cual es tu nombre, y voy a hacer un encargo a casa de don Ernesto, no he venido a mirarte. Quizá mi respuesta le soñó un poco grosera.

-Pues algún día me mirarás y más que trabajando.

-Bueno, me tengo que ir que voy tarde. Adelanté un paso para irme

-Si ves a Fran (en familia le llamamos Paco a mi primo) dale recuerdos, creo que es primo tuyo no?

-Solo familiar, bueno adiós. Pero no sabía porque mis pies no caminaban.

-Vale, vete ya lindo, nosotros también tenemos que recoger la obra, nos volveremos a ver pues tu me gustas mucho.

Entonces si que arranqué con paso rápido a la casa de Paco. Durante el resto del camino pensaba en las palabras de Ismael, qué había querido decir con “nos volveremos a ver”, “tu me gustas mucho”, sus palabras me tenían confuso, otras veces supuse que lo que quería era tener sexo conmigo, pero ahora, sin saber el motivo, sentía que no era eso solo lo que insinuaba.

Con estas cábalas llegué a la entrada de la casa, la puerta de acceso al patio interior estaba abierta, al pasar entre los tiestos con flores miré a la galería, la ventana de la habitación de Paco estaba entornada.

A doña Leonor no se le pasaba nadie y salió saludando en la puerta de la cocina.

-Qué traes hoy mi niño, hicieron bien el viaje tu madre y Lucio?

-Me ha encargado que traiga un paquete para su tío don Ernesto.

-Ay mi niño, cuanto lo siento, su tío ha salido para vigilar el huerto, pero yo se lo entregaré a la vuelta.

En ese momento alguien chistó y miré hacía arriba. Paco a pecho descubierto y el pelo alborotado de terminar de salir de la cama se restregaba los ojos.

-Cuando acabes con la doña sube. En el tono de su voz no había concesiones al si o no, era una orden.

-Tu vete bajando que a este paso vas a unir desayuno con comida. Le espetó la doña.

Le entregué el paquete y después de despedirme subí a la galería. Paco estaba tirado en la cama, tenía la almohada entre las piernas, los pies en la pared de la cabecera y se había bajado el pantalón de dormir hasta enseñar el inicio del culo. Pensé en ese momento en porque nuestra madre se empeñaba en que Lucio y yo durmiéramos con camisolas o camisones cuando ya nadie lo hacía y estaba anticuado, aunque ella decía que el cuerpo descansaba mejor de esa manera sin que nada lo oprimiera.

-Ya vino tu madre y Lucio?

-Sí ya llegaron.

-La recibiría bien el cabrón del Alfredo no?

-Bueno, es su novio, hacen su vida y no se meten con nadie.

-Se la tiene que coger bien el cabrón ese. Paco se baja de la cama y se baja el pantaloncillo, le sale la verga a todo dar dura y erguida, húmeda del presemen que ya le gotea, se la agarra por la base y mirándome libidinoso dice.

-Tu crees que es esto le entrará fácil en la concha, que ganas de cogerla tengo, no hay hembra que se le parezca, ves como me tiene si pienso en ella.

-Wow Sebita, necesito una concha o culito, tu me harías el favor, no tienes ganas?

En eso se acerca a mi, lleva sus labios a los míos y me da un beso, lo extrañé ya que Paco no es de ser muy expresivo y cariñoso pero me supo muy rico.

No sabes cuanto deseaba besar tus hermosos labios, eres tan precioso como Lucía y ahora sueño en todo momento con besarte y hacerte mío, romperte tu bonito culo, quiero hacerte mío, tenerte en mi cama.

Estaba dejándome ido, no me podía creer lo que decía y menos lo que implicaban esas palabras, el Paco tan varonil y macho sugería que sentía algo por mi.

Pero tu te quieres coger a mi mamá, ella te gusta.

Si que tu madre me gusta y quiero hacerla también mía pero ya te he probado a ti y te quiero para mi, me gusta como eres, tu timidez, tu inocencia, lo bello que eres y tu sonrisa…

Pero tu sabes que no soy tan inocente, mis amigos me cogen y la verdad me gusta.

Eso no es importante, sois niños y eso son juegos, esta noche no he podido dejar de pensar en ti y siento que me gustas más que tu madre o cualquier otra chica.
Nunca nadie me había dicho esas cosas y todo se estaba complicando con Paco, que si me gustaba pero hasta ahora yo pensaba que solo era por el sexo, lo que me había pasado con Ismael y ahora esto me dejaba un poco asustado, de repente estos dos chicos tan fascinantes parecían estar fascinados por mi.

Qué dices Sebita, tu no sientes algo por mi?, pareces asustado.

Es que nadie me había dicho algo así Paco, pero sí que tu me haces sentir cosas distintas a lo que siento con mis amigos, me gusta lo viril que eres, tu belleza y tu carácter aunque seas un vago, también me gusta como me coges y lo que me haces disfrutar.

Te gusta más como te lo hago yo que tus amigos?

Pues es diferente, contigo me siento como protegido, no sospechaba que sentías algo por mi y más siendo primos, no se que decirte, me aturde pensar que un macho varonil como tu se haya llegado a fijar en mi que soy un crío.

Paco me rodeó con sus brazos y me llevó encima de la cama, allí me tiró y se colocó encima de mi, me besaba con fuerza y a la vez con ternura, y entonces empezó a desnudarme y yo a él, mientras me quitaba la ropa pasaba los labios y la lengua por mi piel, también yo le besaba apasionado quitándole sus pantaloncitos que aún tenía entre las piernas, le acariciaba su magnífico pecho marcado, tenía unos abultados pectorales con incipiente vello negro creciéndole, se le adivinaba que iba a ser un hombre sumamente velludo.

Después de admirarle unos segundos me puse a lamer sus tetillas y pectorales, subió un brazo para sujetarme la cabeza y aproveché para lamerle la axila ya peluda, degustando todo su sabor, me mareaba el fuerte olor a macho que desprendía, claro que aún ni se había bañado y después de toda la noche olía divino para mi gusto.
Luego fui bajando con mis manos para acariciarle las fuertes y largas piernas, morenas y más por el duro y abundante vello que las cubría, también tenía algunos pelos en la parte superior de los dedos de los pies, realmente disfrutaba de mi primo, de verle tan machote y varonil gimiendo cuando le pasaba la lengua degustándolo.

Sus pies despedían un fuerte olor que lejos de molestarme me enloquecía, era un olor a hombre muy macho, algunas veces ya lo había olido en Alfredo, el novio de mi madre, cuando se me acercaba demasiado, y sabía como me alteraba ese olor que me hacía desearlos y rendirme a sus pies para me hicieran lo que esos machos quisieran.

Se los comencé a besar y a la vez que se los olía los pasaba la lengua y Paco gemía de gusto. Giré la cabeza y vi como se cogía la verga y se la sacudía. En la base de su polla tenía una frondosa mata de vello que le envolvía los huevos.

Paco me quitó de sus pies, se le notaba muy excitado, terminó de quitarme la ropa dejándome desnudo como él estaba, tan pronto me besaba las nalgas como me lamía el cuello y las orejas, se multiplicaba en darme caricias por todo el cuerpo haciéndome tiritar de placer.

Notaba a veces como su verga se pegaba a mi, yo la veía enorme, claro que en comparación a la mía lo era, aunque la mía no es exactamente pequeña, igual algo grande para mi edad, pero seguro que la suya le sacaba tres o cuatro centímetros de largo y además era mucho más gruesa y velluda cuando yo solo tenía unos cuantos pelos en el pubis.

Su polla estaba muy dura y tiesa, le resaltaban unos venas que bajaban desde el prepucio hasta la base, la lucía en todo su esplendor, un macizo de fuertes vellos le crecían en la base y le subían unos dos o tres centímetros del tronco, los testículos enormes, los cogí en mi mano y eran pesados, cubiertos a su vez del negro y frondoso vello, su polla era morena, seguro que por la herencia genética de su papá ya que su piel también era algo morena, pero su polla era más negra.

Su verga me parecía muy bonita, así de grandes no he visto muchas, la de Alfredo alguna vez que se baña en el patio trasero, la de Lucio mi hermano que es bien bonita, la del tío de Emilio que nol la enseñaba orgulloso de lucirla al lado de las nuestras de críos de trece años. Y ninguna más hasta ahora, imagino que la de Ismael tampoco será pequeña por el bulto de se le nota en el pantalón, pero solo se la he visto de lejos en el río donde van los chicos mayores a bañarse.

Pero bueno sigamos con mi macho del momento, Paco que se dio la vuelta y le vi el culito también con algo de vello que luego abundaba donde se unen los cachetes en la raja, y allí si es frondoso, me imaginaba ya lo difícil que sería buscarle el ano con tal maraña de pelos.

Seba, quiero volver a meterla en tu rico culito, poseer ese lindo cuerpito tuyo, y empezó a chuparme la polla, el glande primero y después se la fue metiendo de a poco, hasta que lo miré y me quedé asombrado al ver que se la comía toda, su barbilla rozaba ya mis testículos, sentí como una descarga en mis huevos, como notando que se me llenaban de leche, sentía muy rico como apretaba mi verga en su boca, estaba empezando a conocer cosas de Paco que ni se me había ocurrido pensar que me haría.

Creo que hasta su campanilla me la apretaba y cuando se agarró a mis nalgas con las manos apretando fuerte para que se la metiera más pensé que me correría, era muy excitante aquel calor que me daba y las fricciones de su lengua, empecé a sacarla y meterla, realmente no cabía en mi de dicha, me estaba follando la boca de mi primo Paco y él bien que lo disfrutaba.

Mientras me la mamaba yo tenía su polla en mi mano, acariciándole el glande que le goteaba de caldos saliéndole de la verga, alargaba la mano y sostenía aquellos testículos pesados que notaba duros y moviéndose en la bolsa cubierta de vello negro guardándolos como en un nido blando y mullido.

Se los apretaba ligeramente y tiraba de sus vellos sintiéndole estremecer, pero él no dejaba de mamarme la polla, solo paraba ocasionalmente para respirar y tomar aire.
Ya no podía aguantarme más las ganas de meter mi cara entre sus piernas, para oler, comer, besar y chupar sus gordos cojones de caballo, ese tesoro que escondía tan bien guardado.

Entonces le pedí que me dejara a mi chuparle su verga, y se movió para acercarme esa parte de su cuerpo y la puso cerca de mi boca y de mi nariz, era maravilloso aquel olor a macho, el aroma que aspiraba me emborrachaba, le acaricié el capullo con mi dedo pulgar y recogí el liquido divino que le salía abundante y resbalaba por el tronco venoso, me lo llevé a la boca, me sabía riquísimo, como el vino dulce que nos dan a los chicos en las fiestas del pueblo, mejor aún.

Difícilmente podía cogerla entera con las dos mano, le pasé la lengua recogiendo todo el licor que se le salía, mezclado con el de su sudor era el sabor más rico, más exquisito que había probado nunca.

Sujeté su polla con una mano para acercarla a m iboca, me seguía pareciendo enorme, sobre todo por la gordura, palpitaba en mi mano, pasé la lengua a lo largo de su tallo hasta sus hermosos testículos, el pelo de la base me cosquilleaba y se me introducía en la nariz con toda mi cara escondida en aquella mata de vello, busqué con mi lengua y lamí sus calientes testículos, luego fui dándole lametones e intenté meterme los dos pero era imposible, por lo tanto me dediqué a chuparle uno y jugar con él metido en mi boca, le daba vueltas con la lengua disfrutando del placer que me daba aquello, luego pasó lo mismo con el otro, los saboreaba hasta dejarlos limpios y mojados de mi saliva.
Mientras hacía eso con la boca mis manos no se detenían, acariciaba su polla y exploraba entre sus huevos hasta llegar al hoyo de su culo. Entonces Paco soltó un bufido, y animado porque no me decía nada seguí hasta llegar a la entrada de su ano, escarbé entre sus pelos y sentí el calor que emanaba de su culo.

Me daba cuenta de la tensión del momento y como Paco se erizaba y dejó de mamar mi polla para lanzar un hondo gemido, aquello le gustaba a Paco sin duda ya que no paraba de gemir mientras hacía círculos en su ano con mis dedos.

Dejé de chupar sus huevos y me dediqué a su verga, le lamí el lindo capullo dando vueltas con mi lengua sobre él y lamiendo los fluidos que le salían a ríos, buscando entre los pliegues de su prepucio lo que le había escurrido, lentamente me fui comiendo su polla hsta sentirla llegar al inicio de la garganta, la sostenía en la mano y me di cuenta de que aún quedaba verga que tragar, aquello no era comparable a comerse la polla de mis amigos que ya me las tragaba sin problema, comencé a sufrir arcadas intentando seguir, y entonces tragué aire y me lancé a comerla notando como el glande de su verga discurría lentamente bajando por mi garganta, imaginé una serpiente gigante que me entraba, y así hasta que sentí los pelos bajos de su verga en los labios, volví a intentarlo y al fin los últimos dos o tres centímetros me entraron enterrando mi cara en el vello de la base, con mi barbilla pegada a sus gordos huevos.

Nunca antes había hecho semejante proeza, pero no aguanté mucho y tuve que sacarla para no ahogarme.

Paco ahora gemía y suspiraba.

Dale Seba, dale, que rico me la comes, nadie se la había comido entera, dale chico dale otra vez para dentro.

Y yo atendía lo que él quería, volví a introducirla entera, cada vez con más facilidad aunque ya empezaba a dolerme la quijada y la saqué hasta la mitad y allí empecé a subir y bajar a toda la velocidad que daba, al cabo de unos segundos noté el discurrir de su semen a lo largo de su polla y como se hinchaba más, comenzando a soltar disparos de semen caliente en mi garganta bajando directamente hasta el esófago.

Paco temblaba y empujaba su verga con fuerza, para descargar sus últimos disparos lo más profundo que puede hasta descargarse los huevos, y por fin se relaja y va sacando su verga hasta quedar la punta en mi boca donde la limpio dejándola sin rastros de semen.

Al fin me la retira, supongo que por lo sensible que la tiene, se le ha quedado floja y aún así mantiene un tamaño considerable.

Ahh Sebita, eres increíble, que mamada más rica me has dado, me has vaciado los huevos.

Y sin más coge mi polla y se la mete en su boca toda entera, me empieza a chuparla como loco haciendo mucha fuerza en la aspiración, así está unos minutos sacándome gritos del placer que me da, hasta que no puedo aguantar más y comienzo a soltar disparos de semen que Paco se los traga sin dejarme que retira mi verga de su boca.

Guarda los últimos chorritos que saco y luego los comparte conmigo en un beso con lengua y todo, es un beso que me sabe delicioso, mi semen envuelto en su saliva, yo continuo acariciando su pene hasta que va perdiendo su dureza y aplasta su boca sobre la mía hasta hacerme algo de daño.

Descansamos sobre su cama y Paco sigue acariciándome el cuerpo, yo con mi mejilla sobre su pecho acaricio los vellos de su verga, agarrando y tirando dulcemente de ellos.

No hace falta mucho tiempo para que sienta su verga erguirse de nuevo, se acerca a mi oido y me dice.

Quiero metértela por el culo, me dejas? Yo le miro algo extrañado de que me pregunte y le digo que de acuerdo moviendo la cabeza.

Comienza a dilatarme el culo con sus dedos mientras me va acariciando y yo respondo gimiendo, lamía sus dedos y me los introducía con suavidad empezando a jugar con ellos y logrando que mis gemidos aumentaran.

Oh, sí Paco, que gusto tan rico, sigue por favor. El no paraba de jugar en mi ojete y luego los sacaba y los pasaba por toda la raja hasta llegar a mis huevos, me iba poniendo en tensión y me tenía medio loco deseando que diera otro paso y me la metiera, claro que yo no se lo pedía, dejaba que él decidiera cuando era su momento.

Le gustaba jugar con mi ano, y lo notaba viendo como su verga vibraba al aire sacando fluidos que se perdían en sus piernas.

Ay Paco, me vuelves loco, que gusto dios.

Te he metido cuatro dedos, estas más abierto que un túnel, mámame un poco para que se ponga bien dura. Hice lo que me pedía, su polla sabía deliciosa muy mojada de los juegos que tiraba.

Quieres que te la meta, estas listo? Me pregunto todo ronco.

Sí Paco sí, te lo ruego. Dejó salir una risa extraña y abrió un cajón de su mesita de noche, sacó una cajita de crema.

Se la he quitado a la doña, la tenía bien guardada. Me decía a la vez que la iba extendiendo en los bordes de mi ojete y me la metía con los dedos.

Entonces me puse tumbado boca arriba, quería verle como me la metía y también mirar su cara mientras me cogía, Paco me continuaba untando la crema, ponía excesivo cuidado y también se dio crema en toda la extensión de su verga teniendo cuidado de dejar una buena cantidad en la punta, se arrodilló entre mis piernas y enfilo su pito hasta tocar mi ano.

Estas muy abierto, no me voy a detener hasta meterla entera, quieres?

Dale Paco, dale y no esperes más. Se agachó para darme un beso y yo bajé las manos hasta mi culo, podía meter con tranquilidad mis cuatro dedos, ya estaba a reventar de excitación y el culito se me abría pidiendo que de inmediato lo taponaran.

Agarré su verga y la coloqué a la entrada de mi ano frotándolo, Paco dio un pequeño empujón y sentí como entraba la cabeza, no se detuvo ahí y continuó empujando sin detenerse hasta que entró como la mitad, entonces se bajó y volvió a besarme.

Ahí te va toda Sebas. Sin despegarse de mi sentía como empujaba hasta meterse entero en mi culo haciéndome sentir como llegaba al final porque sentí su polla muy en el fondo de mi vientre, se quedó quieto pero besándome la cara mientras me decía palabras cariñosas que nunca me había dicho.

Calma bebito, me voy a quedar quieto para que no te duela tanto, ya la tienes toda dentro, la notas?

Ay, sí Paco, pero solo me duele poquito, estoy muy a gusto y puedo aguantar lo que sea, oh Paco, eres mi primer hombre de verdad.

Te quiero Sebas, no voy a hacerte daño, cuando te tranquilices me dices vale?

La verdad era que no sentía casi dolor y me sentía muy a gusto tan lleno que eso sí notaba, lo gordo de su verga que me estiraba el culo hasta no poder dar más.

Sí bebito, soy tu primer hombre y tu vas a ser también el mío. Sus palabras me dejaron atónito

Qué quieres decir Paquito?

Quiero que tu también me cojas a mi, sentir lo que tu sientes. Ya no sabía ni lo que pensar pero Paco había comenzado a moverse sacando su pene lentamente, yo apretaba los dientes, me daba cuenta de que su verga era una barra imponente de carne, y aunque mi culo ya estuviera acostumbrado no dejaba de ser como una segunda desvirgada lo que me estaba dando.

Ahhhhgggg Paco, despacio al principio. Me había dolido al incrustarme la verga hasta el fondo.

Me duele un poco Paco.

Aguanta bebito, papi no te va a hacer daño, pero que rico se siente estar dentro de ti, ohhhhh sí, que rico culo el tuyo mi amor. Oghhhhh sí, aaahh relájate mi amor, déjame que te la meta toda…

Me había cogido en una posición donde la sentía más metida que el otro día, Paco ya con toda su vera dentro la movía lentamente sin sacarla, estaba quieto acariciándome, sentía sus gordos testículos bien pegados en mis nalgas, las cosquillas que me daban sus vellos en la entrada, y así se mantuvo un ratito para que me acostumbrara a su serpiente que latía en mi culo, a la que notaba palpitar dentro de mi culo, los latidos de su corazón como la hinchaba llenándola de sangre, así me sentía lleno y pleno notándola llenándome muy dentro de mi, con mi esfínter estirado a tope para romperse.

Lentamente comencé a moverme, elevé las piernas y las pasé por detrás de su culo apretándolo con los talones contra mi, me sentía tan a gusto que no quería que se saliera, que se escapara de mis adentros, pero Paco solo se dedicaba a besarme y chuparme los labios respirando enfebrecido en mi boca, su pecho ronzando con el mío.
Después de un rato, donde pude sentir algo diferente en Paco en su trato hacia mi, era diferente al otro día, más dulce y amable, hasta que comenzó a meter y sacar su verga suavemente, sentía una ligera molestia envuelta en el placer, sus movimientos eran cadenciosos y suaves, pero luego su verga hacía todo el recorrido hasta sacarla entera menos la cabeza.

Le pedí que me bombeara más rápido, yo le seguía controlando con mis pies en su culo, cuando me la metía le apretaba para que me llegara hasta el fondo y luego aflojaba la presión cuando la sacaba.

Paco gemía de gusto acompañándome y nunca pensé en escucharle decir lo que me dejaba todo perplejo.

Te amo Sebas, te amo, soy tu primer hombre y quiero que tu seas también el mío, te amo bebito lindo, te amo.

Pero no paraba y continuaba metiendo y sacando su verga de mis entrañas mientras iba incrementando la velocidad y dándome con más fuerza, yo dejé caer mis piernas y dejé que me cogiera como deseara, él era el macho y el que mandaba.

Su fuerza se incrementó, sus cojones golpeaban en mis nalgas dejando oir el plas, plas cada vez que se metía en mi cuerpo, me clavaba la verga hasta lo más hondo haciéndome estremecer en cada metida. No se detenía y le notaba sudado y anhelante hasta que de repente.

-Me corro Sebas, me corro ohhhhhgggggrrgg, oh dios, me corro amor. Sentí que me la clavaba con terrible fuerza haciéndome gemir y gritar a mi vez mientras violentos temblores me azotaban.

Ohhhh, ohhhh Paco, me voy, yo también me corro.

A la vez que apretaba mi culo mientras mi semen salía sobre mi pecho, notaba los temblores de Paco soltando los chorros de esperma en lo más profundo de mi vientre llenando mi interior.

Dejé de sentir ya que creo que perdí durante segundos el conocimiento, cuando me recuperé seguía sintiendo como soltaba suavemente los últimos estertores de su corrida y su leche que ya le salía más suave pero empujando para dejármelos bien adentro.

Aquel había sido un orgasmo riquísimo y para volverme loco, creo que Paco sentía lo mismo, sentir como su simiente iba discurriendo por mis tripas hacía que me sintiera preñado de mi macho, con esa lujuria que me daba su semen saliendo ya lentamente entre su verga y los pliegues de mi ano.

Paco al final se dejó caer sobre mi aplastándome, me besó todo apasionado con la respiración agitada, bañado en puro sudor.

Le abracé contra mi pecho, podía oler el sudor de su piel y con mis manos le acariciaba su perfecto cuerpo, estuvimos así unos minutos y su verga comenzó a salir de mi dejándome muy abierto y vacío, hasta que salió la cabeza mientras mi culo boqueaba deseándola comérsela de nuevo. Detrás notaba como abundante semen me resbalaba por los muslos, salía del ano en pequeños estertores y arrojándolo fuera hasta que caía en mis huevos.

Paco se dejo resbalar de encima de mi y abrazados descansamos un rato, hasta que dormitábamos pegados por nuestros fluidos y sudor.

Cuando me recuperé Paco se levantaba.

Voy al aseo a lavarme, tu descansa.

Me quedé somnoliento en la cama recordando el momento pasado, todo me parecía increíble y como se había dado todo, lo que más me asustaba era la sospecha de que Paco se hubiera enamorado de mi, nunca me había hecho esa ilusión, y realmente, pues aunque Paco me gustaba un montón y me parecía guapísimo y varonil a tope, el mejor hombre que cualquier chico o chica pudiera desear, tampoco me sentía así como enamorado de él.

Era verdad que todo lo que había follado con mis amigos no se podía comparar a lo que Paco me hacía sentir, pero tampoco había estado con otros chicos mayores para poder comparar, y reconocía que había sido extraordinario.

Los minutos había pasado y Paco volvió secándose el cabello, parece que se había duchado, su esculpido cuerpo se veía maravilloso, deliciosamente proporcionado, sus grandes órganos viriles ahora recogidos y ocultos en el frondoso bosque de vellos.

He dicho a la doña que no voy a bajar para el desayuno, ya es tarde.

Entonces caí en la cuenta de que yo estaba donde no debía estar, rápidamente me puse de píe saltando de la cama.

Eh tu, adonde crees que vas? Me sujetó de la muñeca tirando de mi y haciéndome caer en sus brazos.

Mi madre me mata, tenía que estar ayudando a Lucio y Roge a limpiar la casa de los abuelos. Tengo que ir corriendo.

Tu no vas a ninguna parte y te quedas aquí conmigo.

Pero Paco, por favor, voy a recibir la bronca del siglo.

Tu tranquilo, ya le diré yo a mi tía que hicimos en trabajo para su tío y verás como ni chista.

Me tiró de vuelta a la cama y comenzó a darme besos.

Al menos deja que yo también me duche, estoy lleno de semen.

Jajaja, ha sido un buen bautizo, vale vete que aquí te espero. Te volvió a tumbar y desde allí con la mano me tiró un beso.

El agua resbalaba por mi cuerpo, pasé el jabón por mi pecho pensando en que locura aquella en que me había metido, me lave la polla y al recordar como Paco había quedado en la cama pronto se me puso dura. Salí de la ducha y me encaminé al otro extremo del baño, en aquella planta disponían de dos baños, pocos para tantas habitaciones que ahora estaban desocupadas, pero eran baños enormes, cada elemento estaba en una esquina, el reflejo del alto espejo me devuelve mi figura, la que al parecer tanto gusta a Paco y también a Alfredo, la verdad es que no me veo tan interesante, solo las bonitas nalgas que me salen de una cintura estrecha, bueno la cara tampoco la tengo tan mal, y es verdad que me parezco mucho a mi madre, mi boca es igual a la de ella de labios gordezuelos y rojos, los ojos de largas pestañas y cejas delineadas perfectamente, pero no me veo, salvando la distancia de edad, que vaya a ser tan fuerte como Lucio o Paco, miro la dura erección que luzco y me da vergüenza llegar así a la habitación, me enrollo la toalla a la cintura y tras peinarme el cabello con los dedos al fin salgo.

Entro en la habitación y Paco sigue donde lo dejé pero recostado en la cabecera sobre la almohada, se gira para mirarme y una sonrisa ilumina su cara. Me acerco a él y agarrándome la mano me hace caer a su lado.

Ahora Sebastián vamos a hablar como se debe, de hombre a hombre. Se puso muy serio aunque tiene chispitas en los ojos.

Primero, quiero que me jures que nunca y a nadie vas a hablarle sobre esto. Yo lo escucho con calma, tampoco yo voy a ir pregonando que mi primo me da por el culo, a nadie le debe interesar mas que a nosotros.

No te entiendo Paco, como voy ir diciendo por ahí que me follas.

Vale, quiero me lo jures antes de hablarlo.

Como quieras, no creo que sea necesario, pero si tu lo quieres así, que sea, te juro que no voy a ir pregonando lo que hacemos. Y ahora de qué va tanto misterio?

Paco se queda pensativo, no me mira a los ojos, se mira las manos que retuerce una con otra nervioso.

Seba esto es algo muy serio e importante para mi, nadie puede saberlo.

Si ya te lo he jurado, habla de una vez.

Lo se, pero también me da vergüenza pedírtelo.

Venga, hombre que no se diga, tan malo es?

No te rías cuando te lo diga eh!

Vamos Paco, suelta ya la lengua, tan malo no puede ser.

Quiero que me cojas….!!!

Qué?, he oido bien. Paco está que suda y más rojo que un pimiento.

Bueno, ya lo he dicho, ya lo sabes.

Es una broma verdad?, quieres probarme o algo así?
Paco mueve la cabeza negando.

Venga Paco, dime de que se trata de verdad…

Quiero probar que se siente cuando te cogen…

Y para probar quieres que yo te coja, pero si a mi lo que me gusta no es coger, no puede ser Paco, tendrás que buscarte un macho que te lo haga.

Imposible, tienes que ser tu, quiero que seas tu Seba.

Pero yo no puedo, mira ni siquiera me se sube la pinga.

Con tus amigos lo has hecho, por qué no conmigo?

Me quedé dubitativo pensando…

Es cierto pero es diferente, con mis amigos es distinto y no han sido muchas veces las que me los cogí, y no a todos ellos, a mi me gusta más que me cojan ellos.

Pero si lo has hecho alguna vez también lo puedes hacer conmigo, venga Seba, se que puedes, todo depende de que quieras.

Y por qué ahora se te ocurrido querer probar. Parece dudar pero al fin habla.

Siempre lo he pensado, he tenido fantasías y nunca se me ha dado la oportunidad, y tampoco lo he buscado, solo ahora que he visto lo tu gozas pues quiero saber lo que se siente, lo necesito Seba, por favor no puedo pedirle a otro, ni a tu hermano que es con quien más confianza tengo.

Pero si con Lucio os habéis hecho pajas juntos.

Solo eso, nunca algo de… Se interrumpió de repente.

Algo de qué Paco, ibas a decir algo de… maricones? Si antes estaba rojo ahora le temblaban las manos.

Lo siento Sebas, se que soy un gilipollas como muchos pero es así como tu dices.

Y claro, quieres que un maricón te de por el culo y probar si te gusta, verdad que sí?

Paco ocultó la mirada y noté que sus anchos hombros temblaban. Entonces le cogí por los hombros.

Venga Paco, no hagas un drama.

Para ti es fácil hablar así, tu estas acostumbrado, todos saben tus gustos y que la verga te va, no te importa que la gente te lo diga pero para otros es distinto.

Le sujeté de la barbilla y le obligué a mirarme, algunas lágrimas bajaban por sus mejillas, le pasé la mano y adelantándome posé mis labios sobre los suyos temblorosos.

De acuerdo, lo haremos Paquito. Acaricié de nuevo su cara y le di un beso en la mejilla húmeda.

Gracias Seba, gracias, vivía desesperado pensando en alguien de confianza quien me pudiera estrenar, a quien entregarle mi culo, en un pueblo eso es muy estresante Seba.

Te entiendo perfectamente, y no tienes que preocuparte, me gustará convertirte en mi mujercita. los dos soltamos la risa y nos comenzamos a besar.

Pues ahora te toca a ti ser el macho Seba y desvirgar mi culo que nunca ha probado verga, no se si lo aguantaré.

No tengas miedo que no es para tanto, además que yo te lo voy a hacer con cuidado y mi verga es más pequeña que la tuya, vas a tener suerte jajaja.

Me tiro encima de él volviendo a besar su cuerpo y lamerlo con delirio. Me encanta hacer mi nuevo papel con Paco, Dios si que me gusta mucho, abro sus piernas buscando entre el poblado bosque de sus pelos el ojete, meto mi cara y llego con mi lengua a tocar el anillo de su ano, Paco respinga y veo como frunce su agujerito, me sonrío y empiezo a lamer mientras Paco se retuerce, su olor es afrodisiaco, le chupo los pelos en la entrada de su ano y allí se quedan pegados, su sabor ligeramente a jabón es delicioso y luego desciendo barriendo con mi lengua hasta sus gordos cojones, uno a uno me los voy metiendo en mi boca, noto que Paco está expectante y solo me deja hacer, pero a veces gime, señal de que lo hago bien, doy un dulce masaje con mi boca a sus huevos y ensalivando mi dedo empiezo a tratarle el ano.

Te gusta Paco? Estas algo tenso y debes relajarte, no pienses en nada y solo siente las sensaciones que notes en el culo.

Vale Seba, todo lo que me haces me está gustando.

Comienzo a metérselo en el culo, Paco gime y pienso que es de placer ya que no se queja, cuando el dedo le entra sin problemas le meto el segundo para seguir dilatándole, así sin prisas sigo haciéndole hasta llegar a meterle mis cuatro dedos, claro que hay que pensar que no son grandes, así le sigo cogiendo con mis dedos hasta en un momento me pide que lo penetre.

Estoy algo cansado pero le pido que me la chupe para que se ponga bien dura, así se la puedo meter más fácil, luego después de unos besos y caricias, sin más se la empiezo a meter.

Al principio Paca suelta un grito que me asusta.

Aaaaggghhhhh… y se agarra o fuerza a las sábanas, yo continuo penetrándole.

Ayyyyyy… Seba, me duele…

Quieres que lo dejemos?

No, no tu sigue aunque me duela pero se suave, ayyyyy papi como duele. Yo pensé que menos mal que mi verga no es tan grande y además es más delgada que la suya.

Yo continuaba metiéndola y sacándola un poquito sin terminar de meterla entera, al cabo de unos minutos noto que su sonido cambia, ahora a veces ronronea de placer aunque se queja, y él mismo me pide que le penetre más profundo, como estamos de misionero como cuando él me cogió a mi, pasa las piernas por atrás de mi culo y hace presión para que se la meta más.

Suave Paco, vas a hacer que te rompa el culo.

Ahhhh, Seba, he pensado tanto este momento, quiero que me la des toda, métemela ya primito, te quiero Sebita, no te detengas y entra todo.

Sí te la voy a teminar de meter pero relájate, me la estrangulas y no puedo entrar.

Sentí como su culito dejaba de apretar y le di un fuerte caderazo mandándole toda mi verga hasta hacer tope en la entrada de su culo.

Ahhhhhgggg Sebita, me la metiste entera!… Yo respiré satisfecho.

Vaya Paco que calentito te siento por dentro, estoy a gusto en tus tripas.

Ayyyy Seba, te amo, ya me duele poco, que gusto como me follas, que placer tenerte dentro, ya decía yo que serías el mejor.

Ohhhh Paquito, se siente bien tu rico culo, vaya ricas y peludas nalgas que tienes primo, me notas la verga?

Sí, si te la siento como se mueve, dame un poquito bebé, vete cogiéndome, yo te aviso si me duele, que rico se siente Sebita, no quiero compartirte con nadie más Sebas, te quiero para mi solo… Prométeme que solo vas a ser mio.

Vale Paco, lo que tu quieras, pero relaja el culo marica, no me dejas que me mueva.

La verdad que no sabía lo que a Paco le había dado, no me esperaba este cambio en él.

Dime que voy a ser tu único hombre…

Te lo prometo pero déjame follarte de una vez.

Paco contraía con potencia sus esfínteres y no me dejaba salir y entrar.

Ahhhh Seba, no sabía que esto fuera tan rico.

Pues a poco que ya te gusta ser maricón?

Seguí penetrándolo y lentamente Paco se iba relajando y dejando que mi verga hiciera todo el recorrido por su conducto, sinceramente yo ya me había cogido algunos culos de mis amigos, pero el de Paco era especial, bien cerradito y sin estrenar.

Ummmm Seba, sabes coger muy bien mi amor, ohhhh como me está gustando esto.

Ahora me centraba en continuar cogiéndolo, aprovechaba los descansos para besarlo y lamerlo, Paco me retenía gozando de mi verga en su interior, sudábamos a mares los dos, me sentía muy cansado pero como si estuviera en el cielo, ese roce de mi polla en su culo apretado me volvía loco, al poco tiempo sentí la necesidad de descargar mis testículos y empecé a darle más rápido, más enérgico.

Ayyyyyy, ayyyyyy. ayyyy Seba, sí, dame polla amor.

Ya quería descargarme los cojones y empezamos a gemir los dos.

UUUUmmmmmm, ayyyyyy, ahhh, ahhhh, dame tu polla Seba, dame fuerte amor.

Sí Paco, toma, toma, toma, ahhhhhh, me vengo, me vengo.

Mientras me retorcía de placer sentí como me corría bien clavado en su culo, también Paco gemía y eyaculaba entre nuestros cuerpos, mi semen salía a chorros llenando su culo.

Ummmm, ahhh, ahhh, ahhh, gemía Paco aferrado a mi cuello y sin dejarme mover.

Yo me corrí enteramente en su culo mientras él se corrió en su abdomen con largos y abundantes trallazos de caliente esperma.

Casados y sudados aún nos dimos unos apasionados besos hasta que caía sobre él rendido sin poderme mover.

Te ha gustado Paco?

Ha sido lo más bonito que he hecho con alguien.

Tampoco yo pensaba que me ibas a pedir que te cogiera.

Seba me duele el culito. No puede evitar soltar la carcajada.

Ha sido tu primera vez y no estas acostumbrado, luego tu culo se hace y ya siempre quiere una pinga dentro, y ahora en qué te has convertido, en mariconcito, en puto?

Oye calla que yo no soy maricón ni puto, me gustan las mujeres.

Y lo que terminamos de hacer, qué, eso no cuenta?

Bueno es verdad que me ha gustado pero eso no me convierte en maricón, y sigo pensando en lo buena que está mi tía.

Jajaja, eres de lo mejor Paco, o sea que me follas a mi, me pides que te folle y aún quieres cogerte a mi madre?

Eso es, justo lo que dices…

Me has hecho muy feliz Paquito, y ha sido un placer desvirga tu culo, aunque sinceramente prefiero que tu me cojas a cogerte, pero eres tan hermoso y macho que no pensé que esto podría pasar nunca. Qué tal tu culo, ya se está pasando?

Sí, aún siento algo de dolor y como que me arde, tengo miedo de sentir ganas de defecar.

Bueno, yo me doy una ducha rápida y me marcho, Lucio me estará esperando y me va a reñir por llegar tarde.

Espera me ducho contigo y te acompaño, no creo que Lu se enfade mucho si ve que voy contigo.

Nos duchamos con bastante rapidez, nos vestimos y Paco me dio unos besos y salimos para la plaza.

Realmente mi hermano no me riñó y aprovechó que Paco había ido para ponerlo a trabajar ayudándonos.

Ya doy por terminada esta aventura que tuve con mi primo, la limpieza de la casa de los abuelos nos llevó varios días y Paco estuvo allí ayudando.

Tengo más aventuras que contarles, lo que nos pasó en las fiestas con mis primos, también con Rogelio, por supuesto lo que me pasó con Ismael cuando fuimos a ver como capaban a un toro, pero esas son oras historias que si quieren se las cuento.

jaime.iriarte92@gmail.com

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