Mi hermanastro, mi primo y yo

Mi hermanastro, mi primo y yo

Esto sucedió hace ya algunos años, cuando yo tenía 22.

Mis padres habían salido aquel fin de semana dejando a mi cuidado a mi hermanastro, un chico de 12 años llamado Juan.

Luego de la cena del vienes a la noche estábamos bien desvelados y mirando una peli en el cable, cuando sonó el teléfono.

Era mi primo, Manuel, un machote de 24 años con un pedazo de pija gorda y larga que en más de una ocasión había sido mía.

Manuel me llamaba para invitarme a su casa, ya que también estaba solo, le comenté que no podía porque debía estar con Juan, y le propuse que él venga con nosotros.

Aceptó de inmediato, y a la hora, estacionó su auto en la puerta de casa.

Había traído unas películas que había alquilado camino a casa. Vimos una de ellas mientras tomábamos café.

Al terminar la peli Juan nos dice que se va a dormir, ya que estaba cansado porque había hecho mucho deporte toda la tarde.

Mi primo y yo nos quedamos en el living conversando, fue ahí que mi primo me dijo que había alquilado una porno y que tenía ganas de verla.

Sabiendo de antemano lo que iba a pasar, puse la porno en la video y me senté a su lado en el sillón.

Al rato estábamos empalmadísimos. Manuel agarró mi mano y la llevó a su bulto, el cual manosee descaradamente, esto nos calentó aún más, le bajé el cierre de su cremallera y hurgué en su interior, recorriendo sobre su calzón toda la extensión de su verga.

Él se desabrochó el pantalón y se lo bajó hasta las rodillas junto al calzoncillo. Yo me apoderé de su pija y comencé a sobarlo, para luego inclinarme y apoyar mi boca en su glande ya viscoso.

Saqué mi lengua y lamí toda la cabeza hasta dejarla bien brillosa, luego abrí la boca y me engullí los 23 cm de pija dura que mi primo me ofrecía.

Comencé un sube y baja de lujo, lento, para poder degustar cada pedazo de su carne.

Manuel apoyó su mano en mi cabeza y empujó marcando un nuevo ritmo que me ahogaba por momento, llenándome de carne la garganta.

En la posición en la que estaba, mi culo quedó a disposición de la mano libre de mi primo, quien me bajó las bermudas y ensalivándose los dedos fue jugando con ellos hasta llegar a meterlos en mi ano.

Sus dedos me cogían y su pija me llenaba la boca,

yo mientras trataba de gemir entre chupada y chupada sin hacer mucho ruido por miedo a que mi hermanastro se despertase.

Mi mano se adueñó de los huevos peludos y gordos de mi primo, apretándolos suavemente mientras él seguí cogiéndome la boca.

Mi primo me bajó por completo las bermudas, se puso de pie, me acomodó de rodillas sobre el sillón y mi culo le quedó a su entera disposición.

Agarró su verga con una mano y tomándome una nalga con la otra, me frotó por toda la canaleta de mi culo su pija.

La saliva de sus dedos había proporcionado un deslizamiento perfecto. Apoyó la cabeza de su pene en mi entrada y presionó un poco…

mi orto cedió a su llamado y se abrió para recibirlo por completo.

Sentía con placer como cada centímetro de su verga entraba en mí, yo cerraba los ojos y me entregaba al placer.

En eso estábamos cuando escuchamos la voz de mi hermanastro que desde la puerta de su habitación nos decía “Ya me imaginaba yo que ustedes dos andaban en algo”.

Me quise morir, pero mi primo sonriendo frente a Juan, me siguió cogiendo como si nada.

Manuel invitó a mi hermano a que se sume a nuestra fiestita.

A mi ya no me importaba nada, asi que me relajé y miré a mi hermano a la cara, que ya estaba desnudo y con la pija durísima.

Estaba muy bien dotado para su edad, tendría una pija de 18 cm y bastante gruesa.

Mi hermano se ubicó detrás del sillón y me metió la pija en la boca.

La sensación era hermosa, por atrás mi primo me abría y por delante recibía a mi hermano que parecía experto en esto de que le chupen la verga.

Me cogieron por ambos lados durante diez minutos, la pija de mi primo movía en círculos, entrando y saliendo casi por completo para volver a entrar hasta el fondo,

hasta que sus huevos chocaban contra mí.

Mi hermanastro me tomaba de la cabeza y me decía “chupá putito, chupá” y yo obedecía.

Juan le propuso a mi primo cambiar de lugares y Manuel aceptó encantado, y yo también, deseaba ser penetrado por mi hermanastro desde hacía tiempo.

Juan se ubicó detrás de mí, y sin pensarlo demasiado me enchufó su verga hasta los huevos, y me cogió como todo un experto, pero duró poco,

enseguida sentí su leche joven desparramarse en mi interior.

Mi primo, me metía los huevos en la boca, mientras se pajeaba, hasta que me metió la pija hasta la garganta para vaciarse ahí,

explotando en leche tibia que tragué golosamente.

Los tres estábamos exhaustos, pero yo tenía mi verga a punto de estallar,

así que me senté y me empecé a pajear viendo las últimas escenas de la porno.

En eso estaba cuando Juan se arrodilla frente a mi y se me te mi pija en a boca.

¡Qué sensación hermosa! Su boquita estaba tibia y si bien no la chupaba muy bien era realmente caliente la situación.

Lo tomé la cabeza y marqué el ritmo que yo quería, hasta que sentí que me venía, y se lo dije, pero él incrementó la profundidad de su chupada hasta lograr que me vacíe en su boca.

Luego con su lengua, lamió hasta la última gota de mi leche.

La película terminó, y nosotros tres recién empezábamos a divertirnos.

Ese fin de semana, es un recuerdo que los tres compartimos con cariño y gran calentura.

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