Sucedió lo que tenía que ser: Dos amantes que de juego en juego descubrieron el arte del sexo, hace mucho tiempo…

 

Mi nombre es Leonardo, la real historia de mi que verán se remonta hace muchos años cuando era un nene inocente pero con inquietudes sexuales ya que miraba desde mi humilde cuarto a través de unas cortinas los movimientos y gemidos de mi padres cuando culiaban, ellos me decían que lo hacían porque se amaban y ese fue el pretexto para hacerlo por primera vez con José, un chico de mi edad, guapo, pelo castaño, piel muy bien cuidada pues su familia tenía mucho dinero y mis padres se habían conocido alli trabajando como criados para ellos, esa fue la causa para que desde mi niñez tenga contacto con José.



Desde que tuvimos 7 años, nos tocabamos con nuestras manos nuestros cuerpos, inocentemente jugábamos a las luchas y siempre yo qeudaba encima de José, una tarde quedamos solos en el jardin (hace casi 25 años) abrazándonos en lucha amistosa quedamos pecho sobre pecho cercanos nuestros labios y alientos moviendo nuestros pelos por la excitación del juego, José se quedó inmovil como siempre esperando que me levantara pero en esta ocasión fue diferente, me acordé y en mi cerebro como un flash aparecieron las imágenes de cómo culiaban mis padres, sentí una sensación rica sobando de inmediato mi pene sobre el pene vestido de José, asi movi por un rato mis piernas y mi vereguita que ya se había parado sobre el cuerpito de José.



Éste no se daba cuenta de lo que hacía, lo llevé a un matorral tupido alli lo senté, le introduje mi mano por entre las piernas buscando su verguita que estaba aguada en ese momento, noté la extrañesa en su cara, le dije que se sentía rico, al principio trataba de sacar mi mano pero a medida que iba sobándole su verguita, ésta se le paró, lo acosté boca arriba, le dije que uniera las piernas y que se saque su short deportivo, le ayudé y me mostró su verguita blanquita, bien parada rosadita de la masturbación que le hice, cerró sus ojos cuando me bajé el pantalón y el interior, le dije que los abriera y mirara cómo mi verguita se acercaba a la suya con la ayuda de mis manos que la agitaba, todo fue tan rápido que sentimos la unión y movimientos de nuestras tibias vergas que buscaban nuestros huevitos (pelotitas) asi culiamos mirándonos con sonrisa cómo nuestras vergas culiaban entre sí, comencé a mover mi caderita repetidas veces cada vez con mayor velocidad porque nuestro gustito era grande, José me ayudaba desde abajo moviendo su caderita hacia arriba buscando mi pene, de inmediato me dió por orinar a las rosas que estaban cerca, José me siguió y ambos orinamos mostrandonos nuestras vergas sin recelo.



Cuando terminamos, José me tumbó al piso y me culió tal cual se lo había hecho. Cada vez que nos encontramos ya sea en su casa o cuando me visitaba, tratábamos de estar solos para sobarnos nuestras vergas, bajarnos los interiores y culiarnos mutuamente, cada vez nuestro juegos sexuales se incrementaban a nuestros 7 años, más cuando veíamos a los personajes de las telenovelas abarzarse en la cama y besarse, así también nos besábamos cuando ya sentíamos tener el gustito por orinar, calladito lo hacíamos en el baño o en nuestros cuartos, era una mutua necesidad de estar juntos y culiarnos.



Un día, en una caseta de cartón y plástico que hicimos para nuestro encuentro de montaditas, sobaditas y culiaditas, después de ver escenas prohibidas de sexo se nos ocurrió culiar nuestros culos, José desnudo con su culito se sentó sobre mi verga y movía su culito circularmete con la ayuda de mis manos, sentí rico por primera vez tener la tibia raja de su hoyito, sentía tanto placer que con su espalda se hacía para atrás buscando mi pecho tibio y sudado, poniendo su pelo en mi boca que botaba babas que ese momento no sabía por qué me salían, chupé con mis labios su pelo y espalda, José más movía su culito y más gusto sentía mi verga, terminamos como siempre besándomos cada vez con mayor destreza y peleando como espadas nuestros penes parados luego de orinar ahora ardían un poco por la forma de aguantar peso y sobándonos, sencillamente eramos dos putitos arrechitos encaminados al placer sexual, ambos eramos nuestros maestros y eso nos hacía sentir seguros.



Una vez vimos a 2 cerdos que se desesperaban en culiar, así que no nos aguantamos las ganas, miramos nuestras vergas paradas y rápido nos metimos en nuestra caseta a hacer lo que los cerdos hacían. Primero yo lo montaba poniéndose en cuatro y yo sobandole mi verga por la rajita de su culo coloradote y sudoroso, luego él me lo hacía, estuvimos así por mucho tiempo hasta que aprendimos a penetrar nuetros culitos gracias a la bendita tv.

 


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