El papá de mi amigo No había tiempo qué perder. Yo ya había tomado el tiempo varias veces y sabía perfectamente que llegaba su papá entre 12 y 12:10 de la madrugada, cada sábado, ¿Porque si no?, su mamá lo mataba. Apenas eran las 11:30. Como mi amigo no podía terminar con su tarea, lo […]
![]()