Algo tenía que hablar con Carlos el lunes. Ya no podía negarme que me gustaba lo que había visto. Que quería ver más. Que quería hacer. Todas las objeciones morales a lo sucedido seguían presentes en mi cabeza. Pero estaban detrás en un segundo plano. Visibles, pero tolerables. Delante, estaba mi deseo. El inmenso deseo que me provocaba pensar en el gimnasio, en una sensación turbia y agradable, y muy nueva. Nada hasta entonces me había atraído así. Sospechaba que ese segundo plano de recriminaciones que me hacía a mi mismo era lo que daba a ese deseo ese carácter peculiar, superior a todos mis deseos anteriores. Que lo hacía distinto a las ganas de follarme a mi mujer, o de follarme a cualquier chica durante toda mi vida. Un sabor nuevo,cuando parece que no puede existir ninguno nuevo.

Como siempre hasta ahora, Carlos se me adelantó. Con su simpatía habitual en la sala de profesores me pidió que me acercara después de comer a su despacho para comentarme no se qué. Esa simpatía que brillaba por su ausencia en otras situaciones.

Cuando llegué a su oficina en el gimnasio, estaba sentado tras la mesa, con papeles. “Ahora voy a hablar yo” pensé, pero él habló primero. Me sonrío de oreja a oreja. “Siéntate, te voy a enseñar una cosa”. Se volvió al ordenador y abrió un correo electrónico. “ A ver que te parece”. Era un archivo de vídeo. Hecho con un móvil, parecía. “Cuando te marchaste el sábado le puse deberes a Luisito”. Era una habitación,y enfocaba a una cama. No se veía muy bien, pero se distinguían dos figuras. Un hombre y una mujer. “ Le mandé que lo grabara. Ahora le hago grabar todas las veces con su novia”. Ahora se distinguía a Luis, que encendía la luz, y a una chica. Se besaban semidesnudos. La chica bajo la mano hasta el paquete “La tienes dura…déjame verla” Luis se bajó el slip y la sacó, dura y reluciente. Ella intentó tocarsela, pero el se apartó, se puso de rodillas en la cama.”..no, espera, tiene que ser sólo tu, tienes que disfrutar tu” Se movió hasta bajarle las bragas, y poner su cabeza entre sus piernas. Ella suspiró “aaah, ya estás… eres el único tío que conozco que prefiere comerse a la tía a que le hagan una mamada” Luis levantó la cabeza un momento “Lo importante es que disfrutes tu”, y siguió con su tarea.

Carlos soltó una risa. Me miró sonriente: “eso se lo remarqué mucho” Yo le miraba con cara de curiosidad. “ Desde hace un tiempo le digo como tiene que follar con su novia. Bueno, follar no folla, porque no le dejo que se la meta, ni que se la chupe. Tiene que preocuparse de que la tía disfrute y se corra al menos una vez, pero sin utilizar la polla. Supongo que la tía llegará a cansarse, aunque por ahora se lo pasa muy bien, es como un consolador en real , jeje”

“Pero, ¿porqué?” Carlos se puso serio, me miró detenidamente.”Porque me gusta”, dijo en tono desafiante, “me gusta que no folle como un tío. Me gusta que en su cabeza de niñato se vaya quedando grabado que no folla como los otros tíos, que no es como los demás. Que se vaya convenciendo que el sexo es lo que tiene conmigo. Que el sexo para él sea que un tío lo use.”

La chica comenzó a gritar en el vídeo, se estaba corriendo.” ¿Y a ti también te gusta que lo use no? Por lo menos te gusta mirar como yo lo hago.” Ahora sonreía con sorna.” Lo que no sé todavía es si te gustaría usarlo tu también” Me preguntaba directamente, me obligaba a decidirme. “Bueno, pero… eeh..el chico también quiere, me refiero a que es consentido por lo que yo he visto y…” Carlos se río con ganas, se echó hacia atrás en la silla. “Eres un buen tipo, si eso ya lo sé hombre, buscas una salida…Mira, sabes lo mejor. Hasta que no empecé con él, estoy seguro de que Luisito jamás se había fijado en ningún hombre…”

En la pantalla Luis estaba pajeándose al lado de la chica. Echo una mirada furtiva al teléfono antes de correrse. “La primera parte de los deberes la ha hecho bien. Ahora falta la segunda. Debe estar al caer, tiene que venir antes de irse a clase. Llevo ya tiempo con Luisito, creo que es hora de que vaya ampliando horizontes. ¿Te quedas?”. No me dejaba quedarme a medias. “Me quedo”. Carlos se rió y levantó la cabeza: “Justo a tiempo , pasa Luis, estoy aquí con tu  profe de lengua”

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