Lo que les voy a contar hoy me pasó en un restaurante, estaba yo comiendo y en una mesa muy cercana se sentaron un hombre maduro y un chavito de 18 años, el pobre tenía mucho acné y luego me platicó que le decían “el pozole” (alimento mexicano a base de maíz entero) porque tenía muchos granos. A él se le dibujaba una sonrisa encantadora era alto delgado y se le veía su nalga muy rica, redondita, redondita, paradita muy antojable. Cuando llegó, yo me le quedé viendo y él también y al transcurso de la comida, nos seguíamos viendo, en una de esas le sonreí y el me contestó la sonrisa y no esperé más, me levanté y con los ojos le hice la seña que me siguiera hacia los baños, él se levantó también y me siguió. Cuando vi que si me siguió, yo esperaba ansioso que no hubiera más gente en el baño y afortunadamente cuando llegué, iba saliendo una persona y no había nadie más. Entré y me fui a los mingitorios a orinar, él también llegó y en cuanto se acercó le dije hola y me contestó hola. Le pregunté vienes con tu papá y me respondió, no, es un maestro. ¿Podemos vernos más tarde? Y me respondió si, terminando de comer, ¿dónde nos vemos? Aquí adelante hay un Oxxo, te parece bien ahí? Si me respondió.

Nos regresamos a seguir comiendo y desde luego nos seguíamos viendo, pero ya con más entusiasmo. Terminé, pedí la cuenta me subí al carro y me fui en dirección al Oxxo, casi estaba estacionándome cuando lo veo venir, ya ni apagué el carro, me dijo, le dije a mi maestro que tenía que ir a casa y lo dejé terminando él. Se subió al carro y nos fuimos, ya sin preguntarle nada, al Motel.

Llegamos nos dieron habitación cerré las cortinas le pedí se subiera al cuarto, en cuanto llegué cerré la puerta y nos sentamos a charlar.

Él me platicó que le atraían mucho los adultos, que porque somos más cuidadosos y más experimentados y que desde el inicio de clases le gustaba mucho su maestro, pero que era muy tímido por más que él le insinuara que quería con él, no reaccionaba, que creía que por la invitación a comer, ese día, ya se iba a animar, pero que toda la charla de la comida no le insinuó nada, y que estaba muy caliente y como yo lo veía él notaba que yo si me atrevería y que cuando le insinué que fuéramos al baño, pensó, este a la primera y el maestro todo el año y no se atreve.

Yo le dije que desde que lo vi entrar, me llamó mucho sobre todo sus nalguitas que las tenía ricas y que no iba a desperdiciar ese manjar. Así es que lo levanté, lo abracé y empecé a besarlo, el respondió muy frenéticamente y sus labios estaban ardiendo y de inmediato se le empezó a acelerar la respiración, le di la vuelta para abrazarlo por detrás y mientras besaba su cuello y le mordisqueaba sus orejitas, le acariciaba su pecho y él me repagaba más y más sus nalguitas haciendo que mi pene se pusiera como piedra, poco a poco bajé la mano y encontré su botón del pantalón, se lo desabroché, luego le bajé el zíper y se cayeron sus pantalones, él de inmediato con su mano busco mi pene y me lo acariciaba con mucho ardor, le quité su playera y el se movió para zafarse de sus pantalones y quedar en solo la mini trusa que traía, yo me quité la playera y me bajé los pantalones y ahora solo nos separaba su mini trusa y mis bóxer apretados su hoyito y mi pija, nos restregamos un poco más al tiempo que seguía besándolo y le di la vuelta lo hinqué y el acarició mi pene y me lo besó y luego me bajo los bóxer.
Hizo una exclamación a la hora que lo vio, tal vez porque no es grande, pero si un poco gruesa y cabezona, pero de inmediato me la empezó a mamar, sus labios estaban ardientes y sentía muy rico, me la mamó exquisito, yo sentía que estaba en las nubes, no pude más lo levanté, lo besé una vez más y lo tumbé a la cama, me subí arriba de él y seguí besando y restregando mi pene sobre el suyo, aunque el de el estaba mitad dentro de su trusa y mitad afuera, lo tenía un poco más grande que el mío, yo creo que era como de 17 cm más delgado muy rosado y recto sin ser cabezón.

Duramos así un rato, él me abrazaba con sus piernitas haciendo que se pegara más mi pene al suyo. Ya no aguantaba, le bajé su trusa y me volví a subir en él y seguimos besando y él abrazándome con sus piernitas bien rico. Como mi pija estaba a punto de reventar, me paré, inicié a ponerme el condón y no me dejó él y me lo termino de poner, tomé el lubricante, me puse más sobre el condón, el me pidió lubricante y se lo puso en su anito, tomé más lubricante y también se lo puse en su ano.

Se lo apunté en su culito e inicié a penetrarlo, en cuanto la cabeza empezó a abrir su culito, pegó un grito y yo me detuve y le pregunté ¿te dolió mucho? Y me respondió si un chingo, pero síguele esta rico. Muy despacio se lo seguí metiendo y en cuanto pasó la cabeza, me detuve y esperé un momento él tomó aire y me dijo, ya síguele, ya quiero sentirlo todo al tiempo que me abrazaba con sus piernas y me repegaba más a él. Ya que lo tenía todo adentro inicié a sacarlo y meterlo cuidando que no pasara la cabeza para que no le doliera de nuevo y así fui aumentando el ritmo, hasta que ya me vino el orgasmo, fue uno de esos que hasta los ojos se te ponen en blando, que sientes que por ahí se te va a salir el alma, que se estremece todo tu cuerpo y que terminas con un grito de placer. Él me pidió que no se lo fuera a sacar e inició a masturbarse no duró mucho, yo diría que nada, casi fue de inmediato y también cuando comenzó gritó y apretaba mucho su culito cada chorro que aventaba, haciéndome sentir en otro mundo. El primer chorro que aventó salió con tanta fuerza que hasta llego a la altura de su cara pero a la almohada y así varios chorros, me jaló para besarme y al mismo tiempo me embarré de todo su semen bien rico, mi pene ya flácido se salió solo y nos quedamos abrazados los dos, disfrutando el descanso del guerrero.


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