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La nueva manera de pajearse

Esto me pasó el verano pasado. No soy gay y no me gustan los pibes. Tengo un amigo que se llama Antonio y le decimos Tony. Es un capo con las minas y él nos enseñó a mí y a dos amigos más, como hacernos la paja. Él tiene un hermano más grande que dice que le enseña. La cuestión es que cuando terminamos 5º año, nos seguimos viendo con él durante el verano porque vivimos cerca.

El culeado siempre me mostraba videítos de minas que se cogía. No sé cómo las minas pueden ser tan idiotas que se dejaban filmar. Una noche me quedé en su casa y me dijo que el hermano le había dado consejos para pajearse mejor y si quería me enseñaba. Yo de una dije que sí. Me dijo que había 5 lugares que a la gente los excita.

El pene (la concha a las minas), los pezones, la boca, el cuello y las orejas. Me dijo que yo me pajeara normal y él iba probando hasta que yo me diera cuenta que otra cosa me gustaba. Yo estaba en bolas en su cama y él en bóxer. No nos da vergüenza porque somos los dos vagos y nos hemos pajeado mil veces juntos.

Me empecé a pajear. Él me mordisqueó la oreja y me dio risa. Después me pasó la lengua por el cuello y me dio impresión así que lo saqué al toque. De ahí me empezó a tocar los pezones. No sé qué pasó… pero me volví loco. El chabón empezó a frotarlos y yo me retorcía.

A todo esto estaba con los ojos cerrados y pajeándome a full. Con una mano en los huevos y la derecha dale que va en mi pija que ya estaba bien mojada. Yo gemía como una puta. Me dijo que me callara que nos iba a escuchar su hermano en la otra pieza. Te juro que no podía parar de gemir. Estaba en el cielo. Nunca se me había dado por tocarme ahí así.

El culeado me seguía frotando cada pezón con una mano… y para callarme me besó. Sin pensarlo le metí la lengua hasta la garganta mientras gemía, pero ahora no se escuchaba tanto porque el Tony me tapaba la boca con la suya. No aguanté casi nada y acabé como nunca en mi puta vida. Me llené la panza y el pecho de leche y hasta le cayó un poco arriba suyo.

El Tony se cagaba de risa. Se limpió y me dijo que ya sabía que otras cosas me gustaban. Le dije que si él no se iba a pajear y me dijo que no. Ahí nomás apagó la luz y nos dormimos.

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