Había ido al centro de la ciudad aquel día, La Coruña, como muchas veces había terminado en el bingo del casino, y por supuesto como casi siempre, había quedado sin dinero, solo me quedaban unas calderillas, suficientes para pillar un taxi y poco más.

Serían algo más de las 3 de la madrugada, cuando iba por los cantones después de haber salido del bingo, al llegar al semáforo, crucé hacia los jardines de Méndez Núñez, a ver si había ambiente y podía echar un palito.

Recorrí todo el contorno de los jardines, sin encontrar a nadie, por lo que decidí ir hacia la plaza de Pontevedra, y hacer una visita a los aseos públicos que allí había, solían ser mi picadero favorito, era donde más veces había terminado follando.

Cuando llegué a la plaza, en lugar de ir bordeándola por la acera donde se encontraba la cafetería Manhattan, y bajar a los aseos públicos, ya que era el trayecto más corto y directo, lo que hice, fue ir por el medio de la plaza, salir por donde estaba el semáforo que cruzaba hacia el colegio Eusebio Da Guarda, volviendo hacia atrás por la acera que bordeaba la plaza, para ir a los aseos. Así de paso, echaba una ojeada por si había alguien en ella.

No se veía un alma en la plaza, por lo que seguí el camino hacia los aseos públicos. Nada más girar para seguir la acera que llevaba a los aseos, vi bajar a un chaval joven hacia ellos.

El corazón se me aceleró al verlo bajar. Sabía que, en ocasiones, iban jovencitos después de salir de los pub que hay en la zona del Orzán, buscando un polvo rápido. Como solía hacer yo en múltiples ocasiones.

Aceleré el paso, y al llegar a las escaleras, bajé detrás de aquel jovencito.

Fui directo a los aseos de caballeros, pero ¡oh! Sorpresa, allí no había nadie. Iba salir para ir a los aseos de niños, pero cuando lo iba hacer, entraba en los aseos de caballeros, el chaval que había visto bajar, seguro que había ido primero a los aseos de niños, y ahora venía hasta allí al no encontrar a nadie.

Nos quedamos mirando a los ojos durante unos segundos, y apartándome hacia los urinarios, dejé que entrara.

Fue hasta el final de los retretes, y al no ver a nadie, retrocedió hasta los urinarios donde estaba yo, y después de quedarse mirándome, volvió hacia los retretes, esperando mi reacción.

Yo estaba que me relamía los labios, era un chaval joven, al menos tenía unos 5 años menos que yo, y para mí, aquello era un bocado muy apetecible, ya que siempre me tocaba ser follado por hombres maduros o viejos, y al menos esta vez, tenía a mi alcance, carne fresca y joven.

Con la polla tiesa y dura dentro de mis pantalones, y excitado a tope, fui hacia donde se encontraba el chaval. Estaba fuera del retrete, pegado a la puerta donde guardaban los utensilios de limpieza. Nos quedamos mirando a los ojos uno al otro, en ambos se podía ver cara de excitación y lujuria. Él no es que vistiera una ropa de marca o de las que solían usar los chavales de su edad, pero yo veía un chaval joven y muy guapo.

Me acerqué a él, y nada más quedarme pegado a él, este me dijo si tenía algo de dinero para ayudarle.

Le contesté que no, que no tenía dinero, pero que si quería podíamos hacer algo.

Me respondió que a él no le gustaba que se la metieran por el culo, que su padrastro se lo solía hacer, pero que no le gustaba. Me dijo que vivía con su madre y padrastro en Vioño, en una casa de planta baja vieja, junto a 5 hermanastros. Que se había marchado de casa junto a su hermanastro mayor, por culpa de su padrastro, pero que hoy no pudieron ir a dormir al albergue del refugio, por haber llegado tarde, y tuvieron que quedarse a dormir en la calle.

¿Y tu hermanastro, dónde está? Le pregunté.

Estamos en el aseo de niños, ahí tenemos unos cartones para dormir esta noche. Te vi bajar, por eso vine a ver si conseguía algo de dinero.

Pues lo siento, pero hoy no te puedo ayudar, solo tengo unas calderillas que me quedaron. Saqué el paquete de tabaco, cogí un cigarrillo ofreciéndole otro a él, el cual cogió, lo encendimos, y mientras fumábamos, le propuse hacernos una paja mutuamente.

No contestó nada, pero el ambiente que se respiraba era de lujuria y excitación, por ambas partes.

Los 2 teníamos las hormonas revolucionadas, se notaba en nuestras caras que teníamos hambre de sexo.

Le toqué la entrepierna, sobé su paquete con mi mano, mientras le miraba a los ojos y me acercaba a él, los labios de ambos se quedaron rozando mientras yo sobaba y le palpaba el bulto que tenía en su entrepierna.

Dios, si yo estaba con la polla tiesa y dura, el chaval, no estaba menos, menuda polla que se le notaba.

Como no decía nada ni protestaba, seguí acariciando aquel bulto que palpaba. Mientras se lo acariciaba, empecé a bajarle la cremallera de la petrina.

Seguía sin decir ni hacer nada, por lo que una vez le bajé la cremallera, metí mi mano buscando aquel bulto que palpaba.

El empezó a respirar más fuerte, notándose la excitación que estaba sintiendo al notar mi mano buscando su polla, ¡ohhh! Gimió al tocar mi mano la piel de su polla.

En ese momento nuestros labios se juntaron quedando pegados. Agarre la polla del chaval, y mientras se la quitaba, iba pasando la punta de mi lengua por sus labios.

Los 2 jadeábamos muertos de excitación y calentura, temíamos los labios pegados el uno al otro, mientras nos íbamos saboreando mutuamente.

Ya le tenía la polla de fuera, y ahora empezaba a desabrochar el pantalón, intentaba aflojarle el cinturón, cuando le pedí que sacara mi polla, sácame la polla, le dije jadeando con mis labios pegados a los suyos, mientras con mi mano iba aflojando el cinturón de su pantalón.

Llevó sus manos a mi cinturón, y mientras yo aflojaba el suyo, el hacía lo mismo con el mío.

Ambos seguíamos comiéndonos la boca, mientras nuestras manos nerviosas, intentaban bajar nuestros respectivos pantalones.

Ya había conseguido bajarle el pantalón y slip hasta las rodillas, y ahora subía mis manos por su estómago, acariciando aquel ardiente y excitado cuerpo, mientras él terminaba por bajarme el pantalón y slip.

Cogió mi polla con su mano empezando a llevar la piel hacia atrás, descapullándomela, y haciéndome gemir y abrazarme a él mientras buscaba con mi boca la suya, ¡ohhh! ¡ooohhh! Gemía mientras le mordía el labio inferior, e intentaba saborear su lengua.

Yo estaba que me derretía de gusto, estaba tan caliente y excitado, que me quería comer aquel cuerpo joven y hermoso.

Me agaché deslizando mis manos por su cuerpo, y tan pronto llegué a su polla, quedé maravillado de aquel rabo que se gastaba el chaval. Era bastante más grande que la mía, que mide 14 centímetros, y más gruesa, aquella polla me iba costar un poco meterla en la boca, si el chaval quería metérmela en el culo, me iba hacer sudar tinta china.

La sujeté con mis manos, y mientras le pasaba la punta de la lengua por la cabeza del glande que se asomaba, le fui deslizando la piel del prepucio, descapullándola. Puse los labios en la cabeza una vez se la hube descapullado, empezando a chuparle la cabeza de la polla.

Mientras él jadeando, me agarraba la cabeza empujándola para que tragara más su polla.

Abrí la boca todo lo que pude, empezando a tragarme aquella verga joven y tierna, todo lo que podía, mientras con una mano le acariciaba los huevos.

Varias veces sufrí arcadas al llegarme su polla a traspasar la campanilla, pero yo no quería dejar de chupar aquella joven y hermosa polla, estaba demasiado excitado, quería saborearla y que luego me la metiera por el culo.

Estando en plena faena, agachado chupándole la polla a aquel chaval, con los pantalones y slip bajados sobre mis tobillos, entró en los aseos su hermanastro. Al escuchar que entraba alguien, mi intención fue ponerme de pie y meterme en el último retrete para subirme el pantalón y slip, pero el chaval, sujetándome la cabeza para que no sacara su polla de ella, me habló diciéndome que era su hermanastro. No se movió, siguió agarrado a mi cabeza, con su polla metida en mi boca, mientras yo seguía agachado con el culo al aire, esperando a ver la reacción de su hermanastro.

Este se acercó a donde estábamos, y al vernos exclamó, ¡joder, que bien lo estáis pasando! Ya pudiste haberme avisado, le recriminó a su hermanastro.

Yo miraba de reojo, pero seguía con la polla del jovencito en la boca. Vi como se acercaba hasta llegar a estar justo detrás de mí.

Me dejáis participar, ¿verdad? Decía echando la mano a mi culito.

No dije nada, dejé que me fuera acariciando el culo mientras yo con la polla en la boca de su hermanastro, seguía con la chupada que le estaba haciendo.

Me acariciaba el culo e iba subiendo su mano poco a poco por mi espalda, dejándola al descubierto, mientras me acariciaba con su mano. Una vez dejó al descubierto mi espalda, dejando mi camisa y cazadora a la altura de mis hombros, pasó su mano a acariciar mis tetillas, ahí se paró a pellizcar los pezones, los cuales ya los tenía duros e hinchados a causa de la excitación que tenía, y mientras yo seguía chupando la polla de su hermanastro, él fue bajando su mano por mi barriga y vientre, hasta agarrar mi polla que colgaba tiesa, la acarició mientras la iba descapullando, pasó a mis huevos, los cuales empezó a sobar. Mientras acariciaba mis huevos, Buscaba con sus dedos la entrada de mi orificio anal. Nada más poner un dedo sobre mi ojete, presionó un poco con su dedo, haciendo que mi esfínter se abriera dándole paso a mi interior.

¡Ohhh! Exclamé al notar entrar su dedo, mientras sacaba la polla del hermanastro de mi boca, sujetándome a las piernas de este.

¡Dios que caliente se nota! Dijo el hermanastro que me había metido el dedo en el culo. Este culo tiene ganas de rabo, mira como se abre decía sacando y volviendo a meter su dedo en él.

Yo seguía agarrado a las piernas de su hermanastro, mientras le seguía chupando la polla, notando como el otro metía y sacaba su dedo en mi culo y me sobaba los huevos.

Te vamos a dar por el culo, maricón, te vamos a abrir este culito y preñarlo de leche.

No tardó ni 10 segundos en quitarse la polla el hermanastro, acercándola a mi cara para que me la metiera en la boca.

La hostia, el cabrón tenía un trabuco, en lugar de una polla. Era más pequeña que la del hermanastro, más o menos sería como la mía, pero la hija de puta era bien pero que bien gorda. Aquello no me iba entrar en la boca, y en el culo iba ser muy pero que muy difícil que me entrara sin hacerme daño.

Saqué la polla que estaba chupando del chaval, y llevando mi mano a la polla del hermanastro, la agarré con la mano, la acaricié mientras la pajeaba, diciéndole, joder, esto no me va a entrar en la boca. Seguía meneándole la polla mientras le miraba a la cara, a ver que decía. Se notaba que el hermanastro era mucho mayor que el chaval, por lo menos 10 años más, incluso era mayor que yo en 2 o 3 años

Me agarró la polla, y al igual que le estaba pajeando yo, hacía él, mientras decía, podemos probar, ya verás como si te entra. Vamos para el otro aseo, que allí podemos estar más cómodos, nos podemos quitar la ropa y cerrar la puerta por si viene alguien. Además, tenemos allí la mochila con nuestras cosas.

Bueno le contesté, subiéndome el pantalón y slip. Ellos hicieron lo mismo, marchando los 3 para el aseo de niños.

Salimos del aseo de caballeros, dirigiéndonos hacia el de niños. Iba delante el hermanastro mayor, luego le seguía yo, y de último venía el hermanastro más jovencito. Entramos en el aseo de niños, y nada más entrar, el mayor de ellos arrimó la puerta, dejándola cerrada con el pasador que tenía dicha puerta.

Allí pude ver que, en el fondo de la izquierda, tenían una mochila en el suelo, junto a unos cartones. Allí era donde los 2 hermanastros, me iban a abrir el culo con sus pollas, dejándome preñado con su semen.

Yo que ya estaba caliente y salido a más no poder, volví a llevar mi mano a la entrepierna de aquel chaval jovencito que era al que deseaba. Mientras le agarraba el paquete, llevé mi boca otra vez a la suya, intentando meter mi lengua en su boca. El abrió su boca dejando que metiera mi lengua en ella, empezando a saborear su saliva y jugar con su lengua, mientras le sobaba el paquete, e intentaba de nuevo bajarle el pantalón y slip, liberando aquella verga que tanto deseaba.

El mayor de los hermanastros no perdió el tiempo, mientras nosotros nos besábamos y yo liberaba la polla del jovencito, el se quitó toda la ropa, dejándola sobre la mochila, luego ordenó los cartones, y sujetándome por la cintura, hizo que fuéramos para aquel rincón.

Allí sujetándome por la espalda, mientras yo besaba e iba desnudando al jovencito, él fue quitándome la ropa a mí.

Bajó mi pantalón y slip, dejando que cayeran a la altura de mis tobillos, se agachó para sacarme los zapatos y quitarme por completo el pantalón y slip, dejándolos en el suelo junto a la mochila. Luego se pegó a mi espalda, y mientras me acariciaba subiéndome la ropa por la espalda y se restregaba a mi culito, me fue dando la vuelta, despegándome de su hermanastro al cual ya tenía medio desnudo.

Llevó su boca a la mía, y mientras me mordía los labios, iba desabrochándome los botones de la camisa. Una vez tuvo por completo mi camisa abierta, posó sus manos sobre mis pechos, los acarició, pellizcó y retorció mis pezoncitos, y mientras metía su lengua en mi boca, chupaba mi lengua y mordía mis labios, fue bajando con sus manos acariciándome todo el cuerpo, mientras jadeaba.

Te vamos a dar por el culo, maricón, decía apretando los cachetes de mi culo. Te vamos a abrir este culito caliente que tienes, y llenarlo de leche hasta dejarte preñado.

Yo jadeaba abrazándome a aquel cuerpo desnudo que me acariciaba y mordía los labios, deseando que me dieran por el culo, haciéndome chillar de placer.

Fue subiendo sus manos por mi vientre y barriga, mientras mordía mis labios e iba bajando por mi cuello, haciéndome estremecer y temblar de gusto. Cuando llegó con sus manos a mis hombros, fue deslizando sus manos por mis brazos hacia abajo, mientras iba cayendo mi camisa y cazadora al suelo.

Ya me tenían completamente desnudo en aquel aseo de niños, listo para ser enculado por aquellos 2 hermanastros.

Me volvió a dar la vuelta haciendo que le diera el culo, quedándome frente a frente al jovencito, el cual ya estaba desnudo por completo al igual que nosotros, mostrando una tremenda erección.

¡Dios que estampa! Aquella visión me ponía aún más caliente y excitado, veía a aquel chaval con aquella tremenda polla hinchada y colorada que miraba al techo, y no esperé más. Me agaché apoyando mis manos sobre su cintura, llevé mi boca a aquel manjar, metiéndomelo en la boca.

¡Ohhh! Gimió el chaval llevando sus manos a mi cabeza, haciéndome que tragara más su polla, mientras impulsaba su pelvis para clavarme su tranca en lo más hondo de mi garganta.

Llevé mi mano a sus huevos, y mientras se los acariciaba, tragaba toda su verga lo más que podía. Aquella polla me encantaba, me hacía abrir en arcadas cada vez que intentaba traspasar mi campanilla, pero a mí me seguía encantando chupar y tragarme aquella joven y tierna polla. Quería que gozara y me la metiera en el culo haciéndome suyo, quería que me montara haciéndome su perrita y que me dejara preñado con su leche.

De pronto noté como el hermanastro abría mi culito con sus manos, acercaba su boca a mi agujerito, empezando a pasar la punta de su lengua por él.

¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí al notar su húmeda lengua recorrer mi esfínter. Dios aquello me había hecho estremecer todo el cuerpo. Tuve que sacarme la polla del jovencito de la boca, sujetarme fuertemente a él, mientras su hermanastro lamía mi ojete.

Metió luego un dedo en mi culo, haciendo que gimiera como una perrita, pasó luego a meterme 2 dedos, abriendo por completo mi culo y haciendo que mi esfínter se fuera relajando., a la vez que mi culito se iba abriendo cada vez más. Cuando ya creyó tener mi culito bien preparado, se puso de pie, y así como me tenía agachado y sujetándome a la cintura de su hermanastro, con sus manos sujetándome la cabeza, puso sus manos sobre mis caderas, arrimó su pelvis a mi culo, con sus pies hizo que abriera más las piernas, colocó su pequeño trabuco sobre mi ojete mientras me abría el culo con sus manos, y una vez enfiló mi ojete, presionó con la cabeza de su polla, abriéndome el culo mientras su pequeño trabuco, intentaba entrar en mí.

¡Ahhh grité! ¡aaahhh! Espera espera, volví a gritar. Pero volvió a dar un movimiento a su cadera, haciendo que mi esfínter dejara paso a aquel trabuco que me estaba metiendo.

¡Ahhh aaahhh ahhh! Volví a gritar. Dios, aquella verga me había roto el culo.

Joder era pequeña, pero la cabrona era bien gorda, menudo dolor que me había dado al entrar en mi culo.

Ya maricón, ya no chilles más, ya la tienes toda dentro, me decía el hermanastro, pegando su pelvis a mi culito. Ves como sí te ha entrado, me decía sujetándome por las caderas, sin dejar que me moviera.

Notaba su pelvis pegada a mi culo, los huevos en la entrada a mi ano, y su pequeño trabuco, abriéndome el culo a tope. Espera, espera un poco le pedía, sujetándome a la cintura del jovencito.

Ya maricón ya, no sufras que ya te la has tragado toda, decía empezando a bombear su pelvis, haciendo que mi esfínter fuese cediendo, y la polla que me estaba sodomizando, entrase y saliese de mi culo con cierta facilidad.

Yo agarrado a la cintura del jovencito, chillaba cada vez que notaba aquel trabuco como me iba abriendo el culo, clavándose una y otra vez en mis entrañas. Poco a poco el dolor fue desapareciendo, y ahora ya gozaba de cómo me daba por el culo el hermanastro del jovencito, al cual me sujetaba agarrado a su cintura, tratando de meterme su polla en la boca.

Al poco rato noté como apuraba las envestidas el hermanastro, clavaba sus dedos en mis caderas, y empezaba a gritar que se corría. Me corro, me corro, ¡ooohhh! Me corro, Gritaba derramando su semen dentro de mi culo.

Noté como su polla se hinchaba en mi interior soltando varios trallazos de semen, regándome las entrañas. Se había quedado pegado a mí, mientras su polla iba soltando todo el esperma en el interior de mi culito.

Jadeaba, ¡ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! ¡ooohhh que gusto! Mientras vaciaba su leche dentro de mí, preñándome el culo con su esperma.

Cuando por fin sacó su trabuco de mi culo, se sentó sobre los cartones, y ordenándome poner a 4 patas sobre ellos, me agarró por la cabeza llevándola a su entrepierna, me dijo, ahora chúpala, mientras te monta mi hermano así a 4 patas, igual que el macho monta a su perrita.

Me coloqué como me había ordenado, y mientras abría la boca llevándome la verga que terminaba de darme por el culo, dejé mi culito listo para ser montado por el hermanastro que ardía en deseos por meterme la polla en él, preñándome con su semen.

El jovencito se colocó detrás de mí, arrimó su polla a mi culo, y de una sola estocada, me metió su polla hasta los mismísimos cojones.

¡Ohhh! ¡ooohhh! ¡ohhh! Gemí de placer al notar como aquella joven polla entraba en mi culo haciéndome suyo.

Agachaba el pecho y levantaba el culito todo lo que podía, dejando que aquel chaval me montara, igual que si fuera una perrita, gozando de su macho.

El chaval me abrazaba a él sin dejar de taladrarme el culo con su polla, ensartándome una y otra vez su larga polla en lo más hondo de mis entrañas, haciéndome chillar de placer, cada vez que su polla rozaba mi próstata y tocaba mi segundo esfínter, intentando traspasarlo.

¡Dios que gusto me estaba dando! Lloraba de tanto placer que estaba sintiendo. Metía en la boca la polla semiflácida del hermanastro, chupándola con desesperación, dejándola limpia y sin ningún resto del esperma con el que me había preñado.

Notaba como mi polla no paraba de gotear semen, y el calor del cuerpo del jovencito montado sobre mi espalda, metiéndome una y otra vez su polla por el culo. Sus huevos pegaban una y otra vez en la entrada a mi ano, y su pelvis golpeaba mi culo escuchándose una y otra vez el plof plof plof, cada vez que me enterraba su polla.

Estábamos sudando por todos nuestros poros, al igual que si estuviéramos en una sauna, solo se escuchaban mis gemidos y los jadeos del chaval enculandome, y el plof plof plof, de su pelvis al golpear mi culito, cada vez que me ensartaba su polla en él.

Después de un buen rato montándome, el chaval empezó a gemir y culearme más rápido, hasta que explotó dando un alarido, gritando que se corría. Me, me corro, me corro, me corro, ¡ooohhh! Gritaba soltando su esperma dentro de mi culo.

¡Ohhh que gusto! ¡ohhh que gusto! Gritaba derramando todo su semen en mis entrañas, ¡ooohhh que gusto! Suspiró dejando que su polla terminara de escupir toda la leche que soltaba.

Me había largado 5 o 6 trallazos potentes, dejándome el culo repleto de leche.

El cabroncete me había dejado bien preñado y caliente.

No me saques la polla, déjala dentro que me quiero correr, le pedí.

Abrazándome a él, se tumbó de costado, y sin sacarme la polla del culo, llevó su mano a mi polla, empezando a meneármela. No hizo falta más que unos meneos a mi pobre polla, para que empezara a correrme.

Empecé a gemir y llorar de placer, mientras me corría echado sobre su cuerpo, con su polla todavía en mi culo, notando el calor que su cuerpo desprendía, y como su mano meneaba mi polla haciéndome correr.

Mientras jadeaba y lloraba soltando mi semen, el hermanastro, se apoderó de mi boca, y después de cansarse de morrearme, se levantó, se vistió, dejándonos allí abrazados, mientras nos íbamos recuperando.

Cuando su polla salió por fin de mi culito, me di la vuelta y sin levantarnos, me abracé al chaval, lo empecé a besar por todas partes. Fui bajando hasta llegar a su polla, la metí en mi boca, y después de saborearla y limpiar todos los restos de semen, nos levantamos, y al igual que su hermanastro, nos vestimos, saqué el paquete de tabaco, le ofrecí un cigarrillo, encendimos ambos y después de terminar de fumar, me despedí de ambos.

Me iba para casa, con el culito bien abierto, bien preñado, feliz por aquella montada que me habían dado en los aseos de niños.

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Un comentario:

  1. Danny

    enero 9, 2023 at 10:59 am

    Muy exitante, tuve que pajearme irremediablemente. Gracias

    Responder

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