Una historia real de dos hermano que se iniciaron entre ellos en los lugares más raros que existen…., » dejemos de pescar, y vamos a ver que lugar encontramos para estar juntos y sacarnos las ganas». Solo caños en una obra abandonada pero caños con mucho calor y dureza. Esa tarde fuimos a pescar con mi hermano a un río que bordea nuestra ciudad, era la siesta y nos internamos en un lugar donde estaban construyendo un puerto, estaba abandonada la obra y no se veía gente, era primavera y la hora no acercaba a nadie al lugar.

Mientras pescábamos o lo intentábamos, hablábamos de nuestra vida sexual y amorosa, aunque yo era chico y solo me hacía la paja.
ya era un calentón de primera.

Mi hermano ya me había iniciado en el sexo haciéndome la cola hacia un tiempo atrás, y cada vez que podíamos lo repetíamos.
(hay varias historias más)
Esa tarde no pensaba en ello ya que me gusta pescar y estaba ensimismado en el tema tratando de pescar algo; pero mi hermano no tardo en empezar a decirme que se acordaba de la última vez que me había hecho la cola y que le duraba la calentura pensando en la manera que yo se la chupaba y otras cosas; Tanto embromo que recogí mi línea y le dije que quería que lo hiciéramos pero que no era el lugar ni el momento, le agregue que estaba caliente también, pero solo para complacerlo, la verdad que ganas no tenía, pero como sabía cual sería el resultado de la charla, le seguí la corriente.

– y por qué recoges la línea?
– no se, no me di cuenta, le dije
– vamos que por algo lo hiciste.
vos queres.
me dijo
– no la verdad que no me disgustaría pero.
no.
no se.
, titubee
Mi hermano se aprovechó del titubeo, se acercó y mirando hacia todos lados, viendo que no había nadie, me abrazó, paso uno de sus brazos por mi hombro y con la mano me comenzó a franalear una tetilla; no dije nada, más allá de la pesca, a mi me gustaba que el me hiciera lo que quisiera y esa mano me estaba gustando.
me desprendí un par de botones y le di lugar a que su mano se meta en mi camisa para sentirla en vivo en mi pecho.
me estaba calentando.

– mira que no hay donde hacerlo.
, le dije
– shhh, tranquilo, ya veremos.

– pero no quiero que nos vean, conteste
– no te preocupes.
juntemos las cosas y vamos.

– a dónde?
– no se , no importa ya veremos un lugar, vamos que me muero de la calentura.
, juntemos todo.

Así lo hicimos, metimos todo en una bolsa que llevábamos y enfilamos hacia la parte baja de la obra abandonada.
, todo estaba casi a la vista de cualquiera, cada vez se hacía más difícil encontrar el lugar y eso ya me había echo perder un poco la calentura.
, seguimos hasta una barranca y vimos un tubo de cemento enorme, como de unos 70 cms.
de diámetro.
, nos acercamos y miramos hacia adentro, se veía el final a unos cincuenta metros al fondo, y por allí entraba buena luz.
, por la lluvia que había caído unos días antes estaba limpito, solo algún follaje seco.

– veni, entra.

– estás seguro?
– si, dale , no anda nadie me dijo y me ayudo con la bolsa.

entramos a esa pequeña penumbra que terminaba en un ojo de luz suave, que daba buena sensación, casi erótica por el momento.

Casi a la mitad del camino, mi hermano se bajo los pantalones y medio agachado con la cabeza torcida por la altura me pidió que se la chupara un poco.
de más esta decir que a mi me encantaba chuparsela, especialmente cuando la tenía aún flácida, porque me la podía meter toda en la boca y degustarla bien, bien.

Me arrodille y se la saque del calzoncillo, estaba linda la verga, blanda pero ya gorda, caliente; la pajee un poco y le daba chupones metiéndome la cabeza entera en la boca y haciendo ruido cuando me la sacaba haciéndole presión…el se desvivía, le empezaron a temblar las piernas; me tomo de la cabeza y me empezó a coger la boca, casi con furia, era algo raro sentir el placer de una verga en la boca y que la misma verga te estuviese rompiendo la garganta…no paró, a pesar que yo le pedía con una mano que frenara…, estaba colorado, transpiraba y seguía, seguía hasta que empecé a sentir que su cabeza se hinchaba en mi boca, presentí la acabada y me dispuse a recibirla…,
– toma, toma, tomatela toda a la lechita , me decía mientras me taladraba el paladar
Yo me ahogaba y trataba de tragar rápido, que su polvo pasara sin problemas por mi boca, mis arcadas eran debido a que tenía semejante cabeza cerca de mi garganta …, también de tanta leche que entraba y eso me daba tanto placer como arcadas.

La sacó aún dura y se sentó delante mío; se recostó en la hierba agotado, yo empijado y caliente; lo tenía ahí, cansado, con los ojos cerrados quien sabe en qué pensaba; me acerqué y se la agarre suavemente, ya estaba flácida pero aún le latía la cabeza…, me la metí en la boca y se la limpie, también sus pendejos mientras le acariciaba los huevos buscando restos de leche que limpiar con mi lengua y labios.

Descansamos un poco, hablabamos pavadas pero mi calentura seguía.
Volví a arremeter; era tan linda su verga que me tentaba.
Con la punta de los dedos se la tome de la base, casi de los huevos y jugaba con ella; un poco la zarandeaba y otro poco la pajeaba, el sabía mis intenciones y yo volaba de calentura, el agujero de mi culo latía y fruncía a más no poder pidiendo verga.
Era instintivo, como no tenía una verga en el culo, hacía el cuerpo para atrás pidiendo imaginariamente una.

Cuando la tuvo dura nuevamente, tenía 17 años, como no podría tenerla dura varias veces…que lindo recuerdo.

Se la mimosee de nuevo, le bese los huevos, lamía sus pendejos y amaba su estómago…, de pronto me paré, abrió los ojos asustado, pensó que algo pasaba; no, solo me paraba para bajarme los pantalones cortos que llevaba, los tiré a un costado y lo rodee con mis piernas a la altura de su pecho y bajando suavemente en cuclillas buscando el perno que entraría en mi tuerca…temblaba de ganas y no tardé demasiado en comérmela, fue suave, lento pero seguro, me la metí hasta sus huevos, quedé sentado sobre él y con mis ojos cerrados disfrutando de semejante verga en mi interior.

El no se movía, la tenía dura como una piedra, yo ya la conocía; solo subía y bajaba por aquel palo enjabonado de saliva y ahora otros jugos, seguía prendido de sus tetillas mirándolo a los ojos, no tardé mucho en moverme un poco más rápido y sentirla con más ganas, hasta que él me pidió que me dejara caer así como estaba a un costado, lo hice sin dejar de empujar para atrás así no se salía, era toda mía y no quería perder un solo centímetro, quedé acostado de lado con una pierna sobre el piso y la otra levantada dándole abertura a mi agujero y más permiso al aparato que me taladraba, él se acomodó también de costado pero ahora manejaba todo a gusto, me tenía afirmado entre el piso y el costado del tubo, subí como pude mi pierna más arriba hasta depositarla en su cintura quedando totalmente abierto, me acomodé mejor y sin hablar, solo con mis gestos y ansías demostradas, le pedí que me matara a pijazos.

No lo dudó y empezó a bombear, a tal punto que sentía sus huevos golpear en mis nalgas y el ruido de su cabeza cuando hacía sopapa al sacármela toda y meterla entera de nuevo.
Me tenía quieto con sus manos y no podía moverme, él creía que quería escapar, equivocado, yo quería más y más, ya su verga no me alcanzaba, pase mi mano hacia delante y sobre mi verga, llegué a mi agujero que estaba hirviendo con la culeada que recibía sin parar, como pude metí un dedo en lo que ya no era mi agujerito sino un hermoso hoyo ayudándole a la verga a que fuera más gorda y sentir más aquel hermoso momento.

Recuerdo que fue una de las acabadas más espectaculares que recibí en mi vida porque cuando mi hermano empezó a retorcerse yo me saqué el dedo del culo y pasando mi mano hacia atrás se la agarré bien de la base para que sea más larga y entrara más.

Los chorros entraban a borbotones y mis gestos eran de una puta agradecida, sonreía, sollozaba; gozaba tanto que comencé a culearlo yo mientras largaba y largaba su hermosa leche.
Un par de segundo tardó en correrme el líquido caliente que por el estado super dilatado de mi culo corría por mi entrepierna hacia el suelo.

Leche, rica leche espesa blanca que a medida que me sacaba la pija yo recogía entre mis dedos y finalmente gozando con la cabeza de aquella pija que poco a poco se achicaba en mi mano.

Lógicamente se la limpie enterita con la boca y él me acariciaba el agujero diciéndome…,
– ¿no seras puto vos?
– No, aún no, le dije, y agregué
– Haceme la paja.

Creo que no me alcanzó a tocarla, me acabe como nunca entre sus manos y su verga…seguí varios minutos abrazado a mi hermano y él con mi verga en su mano.


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