MI PRIMERA VEZ CON UN CHICO - relatos gay

MI PRIMERA VEZ CON UN CHICO

Me llamo Víctor y esto ocurrió hace muchos muchos años siendo un niño de la escuela primaria.

Tenía once años y en vacaciones jugaba con un vecino que tenía un año y medio más que yo y le llamaban Charly.

Solíamos ir al fondo de mi casa, donde había un galpón abandonado que en otra época fue un depósito de maderas.

Yo vivía en la parte de adelante con mi madre (separada de mi padre) y dos hermanas de 16 y 19 años.

Un día Charly me cuenta que en su casa él solía espiar a una tía cuando esta se bañaba y me cuenta que se le ponía duro el pito.

Yo para esa época era ingenuo e ignorante en estos asuntos y no entendía bien lo que me contaba.

En realidad Charly quería acercarse sexualmente a mi y yo no me daba cuenta.

Un día de verano, mucho calor, mi madre había salido de compras con mis hermanas y nosotros estábamos en el fondo de mi casa como siempre.

Mi amigo reinicia la conversación acerca de su tía y me contaba detalles.

Entonces me propone un juego que era tocarnos el pito para ver a quien se le paraba primero.

Yo tenía un poco de verguenza, y miedo que regresara mi madre.

Empezamos a tocarnos y yo sentí una sensación nueva y muy agradable.

Ese día terminamos esa actividad pero para mi era como un juego de niños, a él se le paró primero, pero por lo que recuerdo no habíamos desarrollado nuestros miembros aún.

Charly tenía casi trece años y yo once recién cumplidos, íbamos a la misma escuela pero él estaba un año más adelantado.

Otro día fuimos a su casa, que tenía el baño en el fondo y lo compartían con sus tíos,

los padres de Charly trabajaban y él quedaba solo mucho tiempo, con su abuela que casi siempre estaba en la cama pues no podía caminar.

Estuvimos esperando hasta que la tía entró al baño y escuchábamos el ruido del agua de la ducha,

la puerta tenía una rajadura y comenzamos a espiarla,

era una mujer robusta de pelo largo y mucho vello en la vagina.

Para mi no era algo novedoso pues yo antes ya había visto desnudas a mi madre y a mis hermanas,

pues estas no se cuidaban de mi dado que yo era un niño y muchas veces tomaban sol sin corpiño, como si nada.

Pasaron unos días y estando en el fondo de mi casa Charly me propone que hiciéramos un juego

que nos refregáramos los pitos entre las nalgas como si fuéramos varón y mujer, unos minutos cada uno y cambiábamos.

Yo primero tenía miedo pero luego accedí, estábamos de pie y por un agujero mirábamos hacia adelante de mi casa por temor a que viniera mi madre o alguna de mis hermanas.

Así estuvimos jugando un rato largo y yo comencé a sentir lo que sería una especie de excitación infantil y me dejaba rozar más tiempo su pito por entre mis nalgas.

Charly tenía el miembro un poco más largo que el mio pero más delgado y ya tenía algo de vello púbico.

Él se dio cuenta que yo me quedaba mas tiempo en la posición de pasivo y no pedía cambiar,

hacía ya un rato largo que pasaba su verga de abajo hacia arriba su entre mis nalgas y yo comencé a sentirme muy cómodo en esa posición,

notaba que él cada vez se agitaba más y me apretaba con más fuerza. No sé como ocurrió,

pero en un momento dado del rozamiento yo acomodé el culo de una manera que en uno de los movimientos Charly en una sola arremetida metió completamente la pija dentro de mi ano.

Sentí una explosión de dolor combinado con inmenso placer,

yo perdí la noción del tiempo, no se si fue un segundo o unos minutos que mantuvo su verga adentro.

De pronto me sacó la pija del culo y yo me sentí toda mojada la zona anal.

Creo que nos sorprendimos y nos asustamos los dos por lo que ocurrió, nos levantamos los pantalones y permanecimos un rato en silencio sentados en el piso.

Al cabo de unos minutos Charly se fue a su casa y yo comencé a sentir un poco de dolor en el ano, tenía tanto miedo que no me quería ni tocar.

Sentía mojado y me entró el terror pensando que me había lastimado y que estaría sangrando.

Me fui al baño y por suerte mi madre estaba durmiendo la siesta y mis hermanas habían salido.

Cuando me quité el pantalón y el calzoncillo por suerte no estaba con sangre pero si húmedo y baboso.

Entre las nalgas me sentía todo mojado, me limpié con una toalla y me fui mi cuarto, estaba muy nervioso y con mucha culpa.

Charly durante mucho tiempo no vino más a jugar, ni yo fuí su casa,

yo estaba como avergonzado por lo que había pasado y tenía miedo de que él se lo contara a alguien,

en aquellos tiempos la homosexualidad era algo imperdonable y objeto de burlas y desprecio.

Tiempo después yo comprendí que cuando mi amigo me penetró, tuvo una eyaculación y eso era lo mojado que yo sentía.

Ese hecho me cambió toda la vida, a partir de ahí yo deseaba que Charly volviera y repitiéramos esos juegos sexuales,

pero él me veía en el patio de la escuela en los recreos y ni siquiera me saludaba.

Yo empecé a tener fantasías sexuales con otro chico que era más grande que Charly y por primera vez me masturbé pero no tenía eyaculación,

era un niño de once años recién cumplidos cuando ocurrió mi desvirgamiento anal.

Empecé a espiar a mis hermanas cuando salían de bañarse o cuando se ponían crema en el cuerpo y me masturbaba recordando la penetración de mi amigo.

Aún siendo un niño mi sexualidad se puso intensa, Ese año Charly terminó la primaria y los padres lo mandaron a un colegio religioso y perdimos todo el contacto.

Unos años después cuando yo tenía trece años, me lo encontré en un partido de fútbol en el colegio religioso al que concurría él,

cuando terminamos de jugar nos quedamos conversando, pero no hablamos una palabra de lo que ocurrió aquella vez en el fondo de mi casa.

Yo nunca más había tenido contacto sexual con nadie, sólo me masturbaba.

Cuando los demás chicos comenzaron a retirarse, serían las cinco de la tarde en pleno verano, Charly me pide que lo acompañe al baño antes de irnos,

el baño era un lugar enorme con muchos mingitorios y letrinas con puertas que se cerraban desde adentro,

ya no quedaba gente en el lugar, sólo se escuchaba la campana de la iglesia. Cuando llegamos a los baños, sin decirnos palabra alguna,

como en una conexión mental, nos metimos en una de las letrinas y cerramos la puerta.

Por los nervios y la excitación me temblaba todo el cuerpo, principalmente las piernas,

estábamos en silencio por temor a que alguien nos viera o escuchara, ni una palabra ni un gesto.

Charly se ubicó detrás mío, yo me bajé los pantalones de fútbol y el calzoncillo,

pensé que íbamos a retomar aquellos juegos de niños de rozarnos entre las nalgas, pero no fue así,

sentí que él directamente me apoyó la verga en el ano, yo ya me sentía húmedo el culo y muy excitado.

Me tomó de las caderas y sin el menor esfuerzo ni dolor sentí como la verga me penetraba totalmente.

Me acomodó la pija larga con suavidad, y me empezó a coger como un experto.

Yo apoyaba mis manos en la puerta del baño y Charly me tenía tomado de la cintura y la metía y sacaba sin problemas,

los cuerpos pegados, sólo movía la pelvis, para mi era un placer indescriptible, nada de dolor ni molestia,

yo cada vez me agachaba más para dar lugar a mayor penetración, de pronto sin tocarme, de mi pija empezó a salir semen de la calentura que tenía, forme un charco en el piso.

Perdí el miedo y la noción del tiempo, no sé si estuvimos cinco minutos o media hora,

en un momento dado siento que Charly baja el ritmo de los movimientos y me aprieta la cintura con mucha fuerza y empujaba mas con su pija hacia adelante,

estaba acabando dentro mío,

yo sentía como latidos de su pija cada chorro de semen echaba adentro,

nos quedamos quietos unos segundos y sentía su pija adentro pero que comenzaba a relajarse y a salir lentamente de mi culo.

Se apoyó en la pared, yo me di vuelta para mirarlo pues tenía curiosidad de ver tamaño del miembro y le ví la verga todavía hinchada y con restos de semen,

ya era un miembro importante, de adulto, como de unos quince centímetros pero delgada, comenzaba a ponérsela flácida por la eyaculación.

Se la agarré con mi mano pero me hizo un gesto como que ya no podía más.

Charly salió primero del baño, sin decirnos ni una palabra, yo tenía restos de semen entre las nalgas y un poco me corrió entre las piernas,

me limpié como pude y a los diez minutos salí y me fui a mi casa..

Nunca más volvimos a vernos,

yo después en mi adolescencia y juventud comencé a tener sexo también con mujeres, me casé, tuve tres hijas y mientras estaba de novio alternab sexo con mujeres y con hombres en forma casual pero con el mismo placer.

En otro relato les voy a contar cómo fueron mis relaciones bisexuales en mi juventud y adultez.

Lo que les conté no es una fantasía para despertar morbosidad, lo hice pues para mi es una necesidad contar cómo fue mi iniciación sexual, lo cual lo mantuve siempre en secreto pero no me arrepiento por todo el placer con que viví el sexo desde que tuve desde once años.

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One comment:

  1. Angel

    diciembre 27, 2020 en 1:59 am

    hola Quiero soy Angel y Quiero ser maricon por la historia me gustó mucho

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