Tras estar varios días hablando con un joven caribeño de 30 años que me contacto a mi correo, quedé con el para conocerlo personalmente y me invitó a su casa donde tuvimos sexo del bueno.

Recibí un mensaje de un chaval de 30 años en mi correo electrónico diciéndome que le iban los maduritos y que a ver si era posible quedar para conocernos. Vive a unos 10 kilómetros de casa y le cité en una cafetería cercana a mi domicilio. 

El es alto casi 1.90 y tiene un cuerpo tipo cachas y bastante moreno pues es caribeño. Tomamos unos refrescos en el local que por cierto estaba semi vacio y la verdad me agrado su manera de pensar y hablar. Me comento que por cuestiones de trabajo se hallaba en un pueblo cercano y yo le hablé de mis experiencias vividas con otros hombres.

El también había estado con mujeres y hombres pues me comentó que estos últimos le atraían más pero que no desdeñaba estar con una mujer. Se llama Cristian y creo que le caí bien porque enseguida me dijo de tener sexo. Yo en casa le comente que no podía y me llevó a su vivienda. La misma era un piso amplio donde tenía su domicilio, mientras que el resto de pisos estaban sin inquilinos.

Al llegar tomamos unos cafés y unos zumos mientras veíamos un poco de televisión. Contaba con un espacioso sofá cama donde estuvimos toqueteándonos y enseguida nos adentramos en el dormitorio, decorado de forma muy juvenil donde me desvestí de la camisa, el pantalón y calzado y quedé solamente con el slip. Cristian llevaba un pantalón corto y una camiseta y empezó a pasar su lengua por mi pecho. Ello me excitó bastante, unido a los continuos besos que me propagó por todo el rostro que cada vez me ponían a mil.

Yo le pasaba su mano por la espalda pues estaba encima de mi besándome. Me gustó su cuerpo, tras quitarse la camisa, no tenia mucho vello y todo ello acompasado por la música que sonaba en los altavoces colocados en la parte alta del techo. Poco a poco bajo sus manos y me quitó despacio el slip blanco que tenia, donde ya mi polla, mostraba una regular erección. Apenas me dejaba tocarme y con su lengua se adentró en mis muslos, culo y polla donde sentí como una corriente cuando con su punta me rozaba esas zonas erógenas.

La verdad es que estaba gozando con su forma de chupar mi cuerpo y como premio a su trabajo comencé por practicarle sexo oral. Su pene ya erguido y de tamaño bastante grande apenas entraba, pero tras unos minutos conseguí engullirme en mi boca y garganta todo su cipote, mientras mi anfitrión jadeaba de gusto y placer. Sus besos volvieron a ser mas intensos, mientras yo también le pasaba mi lengua por su pectoral y él me metía uno o varios dedos en mi culito.

El éxtasis me llegó cuando con su lengua comenzó a darme placer en mi culito. Me hizo un gran trabajo con la punta de la misma, que antes jamás había sentido y del gusto casi me corro. Mas de quince minutos de chupada que gocé como nunca. Era un experto en este tipo de trabajos. Tras ello procedió a follarme, sin apenas sentir cuando entro su cipote, pues estaba totalmente relajado y no me hizo apenas daño.

El mete y saca fue constante por su parte y también lo gocé de forma intensa. Al final la sacó y procedió a correrse en mi pecho, mientras con otra de sus manos me masturbaba y ambos acabamos por arrojar la leche de forma conjunta tras varios trallazos fuertes, presa de la excitación del momento.

Un beso entre ambos cerró este primer encuentro con el joven caribeño que estoy seguro se volverá a repetir en breves días pues la cara de satisfacción tras acabar demostró que no será este el único encuentro sexual.


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