YO 28, CON CHICOS LINDOS (2do. Relato 1ª parte) - citasgay.org

YO 28, CON CHICOS LINDOS (2do. Relato 1ª parte)

Hola de nuevo, como ya relaté en mi reciente entrega (YO 28 CON 2 CHICOS LINDOS Primer Relato) en que hice una descripción de lo que yo aproximadamente como muchos tengo del concepto de belleza de un joven, entrego este segundo relato con otro chico que fue muy especial y marcó parte de mi vida íntima.

Señalo que es absolutamente real como todos.


Recibí una invitación a viajar de visita a parte de mi familia a un lejano país, específicamente Australia.
Como ya tenía intenciones de ir de vacaciones a Estados Unidos, me había inscrito en unos cursos presenciales de inglés, idioma indispensable para poder viajar, al menos en occidente.


Lo que había estudiado era muy básico, por lo que me fue bastante incómodo estar en un aeropuerto de Estados Unidos esperando mi conexión (LA) hacia Sydney, y peor aún subir a un avión de la línea australiana Qantas, donde NADIE hablaba español, en un viaje de alrededor de 12 horas, y peor aún llegar a destino y por un error de información,

no había familia alguna esperándome y tuve que solucionar mi problema como mejor pude (en verdad fue una situación increíble, y que pude sacar adelante).


Por ello cuando regresé me puse en campaña para hacer cursos rápidos de inglés, y encontré un aviso en una página gay, donde se ofrecía clases de inglés personalizado, para lo cual dejaban un correo.


Me contacté con la persona y acordamos una reunión para hablar de las clases, y le di instrucciones para llegar a mi casa.


El día señalado, veo detenerse frente a mi casa un automóvil, del cual baja un joven que me dejó prendado a primera vista.


Un metro y setenta centímetros, pelo castaño claro, atlético, tez blanca con su cara con un tenue color rosado, y unos ojos maravillosos de un color indefinido entre verde y azules según la luz que les llegara. Una sonrisa agradable, y una voz muy varonil que me señala llamarse Andrés, me saluda de mano y lo invito a pasar y sentarse en un sillón enfrente mío.


A todas luces ambos estábamos nerviosos, yo reconozco que ni en el mejor de mis sueños hubiera imaginado que mi “profesor” sería un chico tan apuesto.

El también que según después me confesó, era su primera respuesta al aviso y que temía encontrarse a una persona amanerada, lo que producía fuerte rechazo por muchos, por lo que se alegró que ello no fue así. .


Empecé relatando mi odisea en el viaje a Australia y él me señaló estar estudiando derecho, y que el aporte financiero que sus padres le entregaban lo complementaba con algunos ingresos extras que se proveía haciendo clases,

todo ello como consecuencia de que sus padres vivían separados y su padre manifestaba preferencia por su hermana un par de años menor.

Le señalé que me extrañaba donde había encontrado su aviso y me explicó que un amigo lo había puesto a su nombre y yo era el primero en responder.


Ya entramos en confianza, hablamos de las clases que me haría y el valor monetario de ellas. Me señaló que tendríamos que encontrar algún sitio donde poder reunirnos que sea de más fácil acceso, dado que el automóvil solo lo había conseguido en esa ocasión y no podía asegurar disponer de él en futuras ocasiones.


Por ende, acordamos reunirnos en determinado centro comercial, lo que empezamos a hacer.


Y así empezamos a estudiar inglés y además a intimar un poco más como personas, la confianza fue naciendo, y así me enteré que vivía en la zona oriente de Santiago, la zona de altos ingresos.

Sus charlas me mostraban que era de esa elite de gente acomodada, de lo cual él renegaba ya que me decía que tenía que esforzarse mucho para estudiar y ganar dinero, que no era millonario.


Un día fuimos a mi casa a mi “clase” y en un break, hablamos ya más abiertamente y me hace presente que no se convence que yo sea gay, a lo cual también le señalé lo mismo y me señaló que él se sentía homosexual pero nunca había tenido ningún contacto íntimo con hombre alguno.


No la dejé pasar, así que inmediatamente le dije que eso era fácil de solucionar, lo que le interesó. Le pedí se acerque hacia mí, pero miró hacia la ventana que, si bien estaba con cortinas cerradas, me pidió ir a un dormitorio, que fuera más discreto, lo que hicimos.


Ahí mismo, me senté en la cama y me fui a su cinturón del pantalón, que empecé a soltar con una mano mientras con la otra acaricié su bulto que empezó a despertar, y a la vez empecé a bajar su cremallera.


Lo que encontré, cuando ya abrí el pantalón y lo empecé a bajar junto con su ropa interior, fue un miembro varonil hermoso, muy blanco, grande (quizás 18 cms grueso y recto. Muy similar al pene que detallé en mi relato anterior ).

El que inmediatamente introduje en mi boca, hasta lo más al fondo que pude soportar. Nacía de una mata de pelos amarillos, que venían desde un camino piloso que nacía en su ombligo.

Su aroma, increíblemente delicioso, suave y que no puedo definir, pero que nada tenía que ver con el aroma que uno espera encontrar en un pene (algunas veces los he tenido con un fuerte olor no obstante estar aseado, y otras definitivamente olor a orines y falta de limpieza que me ha llevado a rechazarlos).


Por supuesto junto con mamar, lamer y chupar, mis manos recorrían sus íntimos rincones, su culo grande en lo que podemos decir “culoncito”, su pecho fuerte, lampiño y sus tetillas firmes probablemente debido a la excitación del momento.


Mientras yo me entretenía en ello, él empezó a girarse, poniendo en mi cara su nalga izquierda, y finalmente su culito enfrente mío, el que prontamente fui acariciando e introduciendo mi lengua en él, lo que inmediatamente le produjo un escalofrío (debo aclarar que nunca había hecho aquello de saborear un culito, pero acá lo hice y con mucho placer mutuo).


Se inclinó un poco lo que me permitió separar un poco más sus nalgas, y asomó su huequito rosado y sin pelos, al que nuevamente introduje mi lengua, ésta vez haciendo un juego circular, mientras mis manos lo masturbaban arrancando a cada rato gemidos más intensos (su culito, acorde a su persona, emanaba un delicioso y agradable olor a limpieza que daba gusto meter mi lengua hasta lo más profundo que podía).


En un momento, ya se giró completamente y busco mi boca con su pene, introduciéndolo para empezar a follarme bucalmente.

Sus huevos rosados de un tamaño que colgaban, los metía alternadamente en mi boca, pero el insistía en follarme bucalmente, ante lo cual seguí tratando de tragarlo lo más posible, y atrayéndolo desde sus nalgas,

entre sus gemidos a cada rato más intensos y sin aviso se empezó a vaciar en mi boca con gran cantidad de tibia leche que en su primer chorro llegó hasta lo más profundo de mi boca y casi la llenó, apresurándome a tragar para poder seguir recibiendo uno y otro y otro.

Sus manos afirmaban mi cabeza contra su pelvis, seguramente queriendo sentir todo el placer que mi mamada le provocaba, hasta que ya dejó de lanzarme el contenido de sus huevos para con un suspiro, alejarse un poco de mi cara.


Lo que vino en el futuro fue idílico, empezamos a compartir gratos momentos, un par de veces a la semana íbamos mi casa y nos entreteníamos toda la tarde en la cama, desnudos, acariciándonos, y principalmente mamando su verga que siempre llegaba llena de su elixir de placer, y comiéndole el culo al cual ya me había aficionado, sin penetraciones, pero disfrutadas a full de igual forma (de clases de inglés nunca más hablamos).


Un fin de semana decidimos salir a Isla Negra, un pueblito en el litoral central de Chile donde se encuentra una de las casas de nuestro vate Pablo Neruda.

Como tantas veces hube de esperar más de una hora a que llegara al lugar de encuentro, lo que siempre me hacía dudar si tendría alguna relación íntima (¿pareja?), dado que además siempre tenía excusas para no quedarse a dormir alguna noche.

En fin, nos fuimos a conocer la hermosa casa de quien fuera nuestro segundo premio Nobel de Literatura, sus colecciones diversas (mascarones de proa, caracolas, vasos y botellas de los más increíbles colores y formas, libros, etc.)


Mientras mirábamos aquello, se acercan dos chicas a todas luces extranjeras que hablaban inglés y trataban de saber algunas cosas que le llamaba a curiosidad.

Andrés se acercó y prácticamente les hizo un tour con correctas explicaciones en inglés. Las chicas quedaron muy agradecidas.


Ya de regreso, él iba conduciendo el auto (algo normal cuando salíamos) y en un momento me agaché y me ubiqué con la boca a la altura de su entrepierna.

El me pregunto si “quería” y respondí que Si, acomodó el asiento y se soltó la correa para poder bajar su cierre de pantalón, y empecé a hacerle una deliciosa mamada.

Él se reía (indudablemente una irresponsabilidad tremenda que seguía conduciendo) mientras yo entusiasmado con mi placentera labor succionando su verga y hurgando para alcanzar sus huevos.

De vez en cuando levantaba mi cabeza para mirar que no se fuera a poner un camión o bus al lado, que permitiera a sus pasajeros ver mi accionar, pero nada ocurrió.


Su verga deliciosa, que ya tantas veces había saboreado estaba a plenitud, dura, blanca, con ese aroma embriagador que me hipnotizaba, yo tragaba lo más que podía hasta casi el límite del ahogo.

En algún momento sentí que estacionaba el auto al borde de la carretera, y reclinó su asiento bajándose los pantalones hasta sus rodillas,

permitiéndome una felación del mejor nivel, y no tardó demasiado en tomar mi cabeza para prepararme a recibir su leche, acumulada de varios días y que –de nuevo- inundo mi boca y garganta para ser gratamente consumida en su totalidad.

Posteriormente seguimos viaje. (continúa…)

Invito a comentar en la misma página o escribiendo a mi correo sergiosst2021@gmail.com con mi reiteración de absoluta certeza y veracidad en mi relato.

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