Un biberón para mi boca - relatos gay

Un biberón para mi boca

Llevo unos meses que no paro, comenzó con apuntarme a dos páginas de contactos, siendo el mayor causante, la página de contacto con cuyos contactos estoy.

Como curioso que me considero, no dejo de probar no solo cosas nuevas, sino amigos nuevos y diferentes. Deteniéndome últimamente y preferentemente en tríos, pues desde que respondí a un anuncio, donde un par de maduros activos, buscaban un pasivo. Cuyas pollas no solo me alimentan, sino que me dan de beber, llegando estos incluso a ofrecerme ser su putita, cosa que lógicamente me he negado.

Teniendo algún que otro contacto con viejos amigos. Como el de hoy, justamente a media mañana me ha dado un toque un conocido, llevaba algunos meses, sin saber de él. Todo ha comenzado como…

  • “Hola Jhosua, soy José el medico”.
  • “¿Estás muy liado?”.
  • “Estoy solo en la consulta”.
  • “Vente, estoy muy caliente”.
  • “Tengo un buen biberón para ti”.
  • “Donde te encuentras ahora”.

Contesto, dándole los buenos días de primera, continuando por responder a cada una de sus preguntas…

  • “Si, estoy algo liado”.
  • “Yo también estoy muy caliente”.
  • “Me encuentro en Dos Hermanas, ahora”.
  • “Aún recuerdo las dos últimas veces, aquellas en las que me dijiste, que estabas solo en la consulta”.

Respondiéndome… “Vale, tienes razón, pero no me digas en que no disfrutaste, no me digas que te molesto como acabamos”.

  • “Venga vente, no te hagas rogar”.
  • “¿Estas caliente o no?”.

Le contesto…

  • “Sabes que no te hago de rogar”.
  • “Claro que estoy caliente, no te imaginas como la tengo”.

Cosa que hago que vea, disimuladamente, me saco mi miembro del interior del pantalón, una vez que me bajo la cremallera. Cojo el móvil y me hago una foto, mandándosela a este.

Contesta el medico…

  • “mmm…”.
  • “Cabrón que buena polla que tienes, pero hoy no la vas a utilizar, sabes bien que vendrás a comer”.
  • “¿Puedes o no?”.
  • “¿A qué horas sales?”.

Noto como se impacienta, algo que se nota por el WhatsApp, como escribe, pues él son de los que escribe perfectamente, hasta que se pone nervioso o se enfada. Cosa, que le estaba pasando lo primero.

Le contesto…

  • “Mira José, lo siento, pero me es imposible ahora”.
  • “Salgo a las 14:00 horas y entro luego a las 1600 horas”.

Contestándome…

  • “Arranca y vente”.

Recibo una foto de su erecto miembro, foto en el cual se observa, como cae gotas de precum, se aprecia por sus venas hinchadas, como de excitado esta… mmm.

Nueva mente, me manda una serie de WhatsApp…

  • “Vente putita”.
  • “Has visto como me tienes”
  • “Vente que te voy a dar el biberón, esta tibia como te gusta”.

Me lo pienso, miro a mis compañeros, todos liados con algo, debería de escaparme, mis tareas estas muy adelantadas, pero la cosa hoy no está para irme. Vuelvo a contestarle…

  • “No puedo ir, en serio”.
  • “Además sabes, lo ocurrido la última vez, fui para media hora y me marche a las dos horas”
  • “¿Quién me dice, que estemos en plena faena y se abra la puerta?”.
  • “Otras vez no”.
  • “Me prometiste la anterior vez, que no volvería a pasar, abriéndose la puerta”.
  • “Además, sabes que por mí iría”.
  • “Pero sinceramente, hoy es un mal día”.

Los WhatsApp se silenciaron unos minutos, volviendo a contestar José el medico…

  • “Mira, no creo que se abra”.
  • “Si no quieres venir, no vengas”
  • “As lo que tú quieras”.
  • “Estamos en contacto”.

Tras despedirme, desapareció José entre mis contactos, no sé cómo lo hace. Me quede pensativo, me quede excitado y caliente, pero la cosa no está para marcharse. Aún recuerdo mi última dos ocasiones, la primera acudí a la consulta, nada más entrar, comenzamos a besarnos, comenzó a desnudarme, besando cada centímetro de mi cuerpo.

Beso, lamio y mordisqueo mis pezones, me hizo gemir de placer, me puso a mil, me arrodille y comencé a comérsela. Me gusta cogérsela por la base, mientras que lamo su glande, alzo la vista y la clavo en sus ojos. Disfruto ver como se retuerce de placer, restregó su glande por mis labios, comenzando a chupetearlo, comenzando a introducírmelo en la boca, poco a poco… mmm.

Mientras me entretengo en magrear sus genitales, alternando con acariciarle las nalgas, cosa que le gusta… mmm. El acaricia mi nuca, juega con mis cabellos, a veces se inclina a modo de llegar a mis glúteos, movimiento que me hace tragar por completo su miembro, disfrutando ambos… mmm.

Saco su miembro de mi boca, para comenzar nuevamente con lamer su tronco, hasta llegar a sus genitales, chupo e incluso me introduzco en la boca. Levanto su miembro, recorriendo con la lengua, desde los testículos hasta su glande, acabando por engullirla por completo.

Me pide descansar un poco, poco que aprovecho por lamer sus pelotas, me entretengo en lamer su perineo, mientras este separa sus piernas… mmm.

Le hago sentarse en el sofá, colocándome yo aún lado, no dejo de chupar su polla, momento que José, aprovecha para magrear mis nalgas, aprovecha para deslizar sus dedos por mi ingle. Chupa sus dedos en su boca, conduciendo estos hacia mi orificio anal, comenzando a introducírmelos muy despacio… ooohhh, primero uno hasta hacerme sentir la palma de su mano… aaahhh. Saca este, comenzando a introducir en esta ocasión… dos, no pudiendo gemir… mmm, pues ya no solo es su miembro en mi boca, sino la presión de su otra mano en mi nuca.

Lo mejor viene, cuando me pide penetrarme, cosa que deseo y él lo sabe. José, tiene un mayor aguante, desde que se toma unas pastillas diariamente, pastillas que según él, yo tengo la culpa que se las tome. Estas pastillas no solo le dan una erección más duradera, sino un mayor aguante, dureza y control… mmm.

Me hace tenderme sobre la mesa, sintiendo el frio cristal templado en mis pezones, siento su glande entre mis glúteos, noto el roce de este en mi orificio anal… aaahhh. Comienza a presionar, tomándome por mis caderas al principio, mientras me dice…

  • “Tranquilízate, estas tenso”.

Su polla entra poco a poco, siento como sus testículos golpean mis nalgas, comenzando a acelerar las embestidas, calmándome con sus caricias… mmm. Pues mientras una mano, me sujeta por la cintura, la otra acaricia mi espalda… mmm. Estoy en la gloria, no me podía quejar, solo disfruto de la penetración. José no desea correrse aún, al menos dentro de mí, pues desea echar su corrida en mi boca.

En pleno éxtasis, creo escuchar un ruido, pero José me calma, diciéndome que es fruto de las embestidas a la mesa, cosa que vuelvo a lo mío. Llevándome la enorme sorpresa de ver a otro hombre, José se quedó tan helado como yo, pero este es el compañero de consulta de José. Compañero que le animo a seguir, cosa que mi amigo hizo, embistiéndome con más fuerza, mientras observábamos como este se desvestía… mmm.

Aprovechando este, por colocar su miembro delante de mi rostro, restregando su glande por mi cara, buscando mi boca. No pudiendo negarme, separe mis labios al tiempo que los abrí, introduciéndose un miembro de mayor tamaño… mmm. Este tendría unos diecios ocho centímetro por cuatro de grosor, mayor tamaño que la de mi amigo José, pues su miembro aunque gana ahora en aguante. Es de menor tamaño, pues su polla mide entre quince o diesis centímetros por tres y medio de grosor.

Lo peor no fue aguantar, la tremenda polla al tragar, sino cuando este le toco… follarme. Aprovechando el sofá de la consulta del segundo, follándome ambos alternativamente, teniendo la suerte al menos, de que este se puso condón. La mañana fue muy bien aprovechada, tanto que cuando me di cuenta la hora, habían pasado dos horas.

Me marche con un buen sabor de boca, vale… lógicamente por esas dos pollas, pero me refería al placer y la satisfacción. Conocí a un nuevo amigo, no deseando tenerlo como médico, pues su profesión es psiquiatra, ya que mi amigo es psicólogo.

En mi último encuentro, fue muy parecido al este, pero con la única salvedad, que en vez de ser un médico… fue un paciente. Un hombre mayor que tenía cita con este, cita para tratar un síndrome de ansiedad, ansiedad que quito conmigo.

Recuerdo bien ese encuentro, no por cómo se desarrolló, sino por cómo se inició, pues este precisamente no pidió unirse, cosa qué José se negó. Sino que amenazo con difundirlo, chantajeo a mi amigo, no solo con firmar su alta, sino con disfrutar de mi compañía también. Disfrute que tenía que aceptar, me gustara o no me gustara, mi amigo me presento como su paciente con adicción al sexo, mostrándome pasivo, insaciable y sumiso. Vaya papelón… mmm.

Este se puso las botas, no dejo de encularme, insultándome y poniéndome a parir (manera de hablar), menos mal que el tamaño de sus pollas no eran grandes. Pues al muy cabrón, aprovecho para poder penetrarme como deseaba, acabando por ser follado doblemente, tuve que callar y aguantar esas dos pollas dentro de mí, tuve que soportar no solo el dolor sino el peso de uno de ellos, me follaron a pelo, sin derecho a ni rechistar.

Cuatro meses después, mi amigo José se pone nuevamente en contacto, desea darme el biberón, haciéndome saber que se encuentra solo en la consulta, prometiéndome que no tendremos entrometidos, dándome su palabra que no tendremos inclusos.

Pero bueno, también es verdad que podría haberme escapado, no me dirían nada. También es verdad que tengo planes, planes para esta tarde entre las 16:00 horas y las 18:00 horas, tengo que asistir a un trio, no los conozco de nada, pero sus edades me atraen… mmm. No solo sus edades 50 y 52 años, sino el tamaño de sus miembros… 18 y 22 cm, no solo voy de uno en uno, últimamente hago tríos, siendo estos los segundos.

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